miércoles, 21 de marzo de 2012

Hacia el Eliseo

Miren ustedes si no es cierto lo que les he venido diciendo en anteriores ocasiones sobre el hecho que las preferencias electorales pueden modificarse bruscamente: me voy tres semanas a México en este sabático que paso en Francia donde como en nuestro país este año habrá elecciones, dejando a Francois Hollande contendiente por el Partido Socialista con cinco puntos de ventaja en los sondeos sobre el actual Presidente Nicolás Sarkosy de la Unión de Movimientos Populares (UMP), y me vengo a encontrar a este último con un punto y medio de ventaja sobre su principal opositor. Así, en cuestionarios realizados el 11 y 12 de marzo, Sarkosy mantiene 28.5% de las preferencias contra el 27 % que se lleva Hollande.

Dejé a un presidente que se lanzaba a la contienda con mucho desgano, como si no le quedara de otra. Tan sólo el 8 de marzo públicamente evocaba su derrota y declaraba que se retiraría en tal caso. Hoy me lo encuentro renovado de ánimo, sonriente y a sus partidarios vitoreando: ¡Vamos a ganar! ¡Vamos a ganar! ¿Cómo explicar estas cifras y qué podemos prever?

Del lado de la UMP circula el regocijo. Afirman con razón que en política hay que ver a los sondeos como fotografías instantáneas y que lo que cuenta son las tendencias: éstas reflejan para Hollande una intención de voto a la baja clara desde finales de febrero, mientras Sarkosy ha ido subiendo constantemente. Es más, cabe recordar que al día siguiente de la primaria que lo nominó tenía entre 35 y 39% de las preferencias. Así, señalan que basta prolongar las curvas para saber cuál será el resultado.

Los socialistas argumentan que tal situación era previsible luego del inicio de la campaña de Sarkosy, y que durante la actual V República los presidentes salientes siempre han llegado a la cabeza en la primera vuelta de las elecciones.

De hecho a mi parecer han venido pasando dos cosas. Primero, ha sido efectiva la derechización del discurso del Presidente frente al electorado de Marine Le Pen, que podía hasta ahora dudar de que su candidata participara en la contienda. En efecto, mientras que en estudios anteriores hasta el 21.5% decía que votaría por tal candidata (incluso según algunos especialistas 30% de los franceses se identifican con sus ideales), en el sondeo referido que sitúa a Sarkosy en primer lugar sólo 16% declara lo mismo. Sin embargo cabe señalar que Le Pen ya cuenta con las 500 firmas necesarias de funcionarios electos por votación popular para avalar su candidatura, como lo exige la ley, con lo que el beneficio obtenido por la UMP puede revertirse. En este sentido es muy probable que fuera el propio gobierno el que estuviera bloqueándola, como ella argumentaba, para impedir su nominación y que su candidato creciera a su costa. También es posible que desde todos los frentes de la oposición a Sarkosy impulsaran, para su propia conveniencia, su entrada a la contienda.

En segundo lugar pese al esfuerzo de Hollande por ofrecer en su campaña un programa netamente de izquierda, han aumentado las preferencias a favor de Jean Luc Mélenchon, candidato del Frente de Izquierda que reúne al Partido Comunista francés, al Partido de Izquierda y a la Izquierda Unitaria quienes hoy han subido dos puntos y rebasan el 10% de las preferencias. Es decir Mélenchon le ha robado electorado a Hollande, siendo que a la vez su estrategia no le ha permitido a Hollande captar con eficacia electorado del Partido del Centro cuyo candidato es Francois Bayrou, quien concentra aproximadamente un aún no despreciable 13% del voto.

¿En este escenario, qué se puede esperar? Es muy previsible que Sarkosy llegue a la cabeza en la primera vuelta que se llevará a cabo el 22 de abril, pero también lo es el que tenga que competir en la segunda vuelta del 6 de mayo con Hollande. Ahí, las fuerzas se recompondrían porque sí es cierto lo que piensan los socialistas en el sentido de que estas elecciones van a agrupar a los antisarkosistas. En efecto no hay que olvidar que el Presidente tiene record de impopularidad. Así la primera vuelta sólo habrá de definir el peso de los distintos partidos en la coalición que hagan contra Sarkosy para la segunda vuelta, la cual después quedará plasmada en la elección legislativa de junio próximo. Esta coalición comprendería principalmente al Partido Socialista, al Frente de Izquierda y al Partido Ecologista cuya candidata es Eva Joly y alcanza máximo 5% del electorado.

Sin embargo el optimismo de los socialistas reposa también, según declaran algunos comentaristas, en otra suposición que como a ellos me parece más improbable (ellos dicen que está construida sobre arena) y es que en la segunda vuelta aproximadamente la mitad de los electores del Frente Nacional de Le Pen y un tercio del electorado de Francois Bayrou no salgan a votar. De hecho, el que en la segunda vuelta haya más abstencionismo que en la primera vuelta no se ha visto desde 1965. Ahora bien el que la mayoría de ellos fuera a votar sería riesgoso para Hollande porque, en un duelo con Sarkosy, este electorado se inclinaría más por este último que por aquel.

Así está la situación cuando el pasado viernes finalizó el plazo para la entrega de toda la documentación requerida por las autoridades electorales y en estos días debe publicarse el listado oficial de los aspirantes al palacio del Eliseo. Los pronósticos finales son favorables al aspirante socialista quien supuestamente obtendría 54.5% de sufragios versus 45.5% para Sarkosy.

Me pregunto si es más funcional este sistema político que el nuestro que es menos fragmentado, con una única vuelta electoral y elecciones legislativas paralelas. El francés me parece un sistema más polarizante, pero de discursos políticos más definidos y que al final logra casi por principio mayorías en la Asamblea. De tal suerte, hoy por hoy Hollande ha logrado conformar en torno suyo una alianza de líderes socialdemócratas de las tres principales economías del euro, Francia, Alemania e Italia y propone puntualmente medidas contrarias a las oficiales vigentes para supervisar más a los bancos, controlar a los mercados a la vez que reactivar la economía con justicia.

Veremos qué pasa.

martes, 6 de marzo de 2012

De encuestas y acuerdos

Los maniobras políticas de los distintos actores durante este periodo de intercampaña de frente a las elecciones de julio próximo me llevan a comentar con ustedes, estimados radioescuchas, qué tan eficaz ha sido la reforma de 2007 para cumplir con uno de sus objetivos principales que fue el que la democracia en el país dejara de ser asfixiada por el dinero.

Recordemos que la crisis postelectoral derivada de lo cerrado de los resultados en 2006 llevó a la crítica de la subordinación de los partidos hacia los medios de comunicación, y de la forma en que los particulares podían romper con la equidad en las contiendas. Desde entonces es el IFE quien regula los tiempos y las modalidades de exposición en radio y televisión. Sin embargo, dada la importancia que han ido adquiriendo en política las encuestas preelectorales y su capacidad de influir en el voto, y dado el uso que hacen de ellas no sólo los medios que las encargan sino las encuestadoras mismas que las elaboran uno puede dudar del alcance de dicha reforma, pese a que quedaron regulados aspectos relativos al registro de los sondeos o a sus metodologías.

En este sentido los medios y los particulares siguen influyendo en las preferencias electorales porque casi impunemente pueden fabricar competitividades inexistentes, fomentar inclinaciones o bien desalentar la participación en determinados sentidos. Nadie duda que las casas encuestadoras se juegan su prestigio al publicar resultados que a la larga no se concretan, pero nadie duda tampoco del dinero que corre en este campo y de su politización.

No resulta extraño entonces que en este periodo de veda en que las campañas no han empezado y los candidatos presidenciales no se pueden expresar, se han estado jugando intereses muy importantes como el de las candidaturas a otros puestos de elección, gobernadores como diputados y senadores, pero la luz pública ha alumbrado sobre todo estas cifras que hablan de puntos de diferencia entre los distintos contendientes a la Presidencia.

El análisis comparativo de las distintas empresas refleja diferencias sorprendentes. Miren ustedes, relativamente en las mismas fechas recientes sobre mismos mil encuestados en domicilio Parametria, Mitofsky, El Universal, Ipsos y hasta Covarrubias le dan una ventaja a Enrique Peña Nieto sobre Josefina Vásquez Mota de entre 16 y 19 puntos efectivos. Aquí la única diferencia es que Covarrubias estima que Andrés Manuel Lopez Obrador va unos diez puntos arriba de lo que señalan las otras cuatro casas, lo que lo sitúa en segundo lugar. Sin embargo Mercai (sus resultados son los que dio a conocer Calderón en una actitud intervencionista e ilegal de su parte, que apunta lo que serán los próximos meses) señala que la candidata del PAN se encuentra posicionada a tan sólo cuatro puntos del PRI. Curiosamente una semana después del escándalo que provocó el que desde su oficina el Presidente hubiera encargado un sondeo con recursos públicos y con estos resultados, y el que los diera a conocer personalmente en una reunión de consejeros de Banamex demostrando que está dispuesto a impedir con todo el posible triunfo de Peña Nieto, GEA /ISA sostiene que la ventaja de este último no son cuatro pero sí únicamente ocho puntos.

Amigos, no puedo dudar de que hay intereses muy fuertes detrás de estos resultados y más del proyecto de la empresa de publicar encuestas diarias. Así percibo una intención clara de influir en las preferencias, cuando en tan cortas campañas pueden en principio cambiar poco. La potencialidad de las encuestas se sustenta en el hecho que nuestro sistema político ha producido desde 1988 elecciones presidenciales muy volátiles. Esta volatilidad no sólo se explica por el comportamiento de los electores llamados independientes, o por el voto de quienes se definen tardíamente durante las campañas, sino también de quienes modifican su inclinación en el transcurso de las mismas y de quienes emiten un voto estratégico para no desperdiciar su oportunidad de influir en el resultado final, en un juego como ha sido el nuestro de tres opciones principales y una única vuelta electoral.

En suma, la democracia sigue siendo presa de intereses mediáticos que sin embargo podemos tratar de traducir. Lo peor a mi parecer es la dificultad de entender los acuerdos secretos entre las partes. ¿De qué habló Pedro Joaquín Coldwell, dirigente del PRI, en su reunión con Calderón hace unos días? No cabe duda que los príistas no pueden creer que el Presidente actuará como dice con imparcialidad frente a los próximos comicios, cuando en los últimos meses ha venido aumentando el reparto personal de efectivo en programas sociales en el marco de una estrategia que intensifica 100% sus visitas a provincia.

¿Qué habrán pues acordado? ¿Será cierto que la tirada fue el sacar al PRD de la jugada? Me cuesta trabajo creerlo, porque lo cierto es que el mejor escenario para los priistas es un crecimiento de la izquierda que le reste votos al gobierno y al panismo.

¿Habrá habido un pacto? Por ejemplo que el gobierno dejara de perseguir a los exgobernadores del PRI, a cambio de que este partido desistiera de robar de las filas del PAN al prestigiado José Ángel Córdova para convertirlo en candidato del tricolor al gobierno de Guanajuato, cuando éste perdió la nominación de su partido. En todo caso resultó extraño como, a pesar de que las negociaciones con el exsecretario de salud estaban muy avanzadas, se dio marcha atrás y se postuló a Ignacio Torres Landa supuestamente ante la amenaza de una ruptura a la cual sin embargo el PRI no temió ni en Tabasco, ni en Morelos.

Entre manipulaciones y poca transparencia en el ejercicio de la política, decidiremos en pocos meses nuestro voto y el destino de México.

jueves, 1 de marzo de 2012

La intercampaña

¡Qué privilegiada me siento en este periodo de intercampaña que se vive, y que va del 16 de febrero al 29 de marzo, de poder dirigirme al público y hablar de política! Ahora que ni Andrés Manuel López Obrador, ni Enrique Peña Nieto, ni Josefina Vázquez Mota (los menciono en estricto orden alfabético para no perjudicarlos) pueden hacer mítines o actos masivos de proselitismo, y que ni los funcionarios pueden hacer alusión a partidos políticos o incluir emblemas bajo ninguna modalidad, los medios de comunicación sí pueden seguir haciendo su labor periodística y referirse a todos ellos y a sus candidatos con libertad. Así puedo dirigirme a ustedes, radioescuchas, porque no estoy comprada y me atengo a un respeto absoluto a la equidad. Continuemos.

Los analistas siguen dibujando sus escenarios para las próximas elecciones. Parece que la polémica principal está uno en si será una batalla con un primer lugar muy destacado, el que todos ya conocen y dos reñidos segundos lugares, o dos si despegará un segundo puntero, a saber cuál de los competidores o sea a saber quién es el que se rezagará como sucedió en 2000 o 2006, o tres si bien será una lucha de tres que nunca hemos visto en elecciones presidenciales.

Creer que los dos últimos escenarios se pueden cumplir implica considerar que las preferencias expresadas por los sondeos incluyen un porcentaje muy grande de indecisos, 20% a menudo, que al votar pueden hacer la diferencia, y/o que no todos los que dicen tener una preferencia votan y/o que las preferencias cambian y/o que los electores pueden emitir un voto estratégico por su segunda opción. Me permito hacer algunas observaciones sobre estas posibilidades.

Entiendo que haya quienes no han definido aún su voto, pero cuando lo hagan no veo por qué cambiará el sentido de las preferencias. Me cuestiono entonces la creencia de que los votantes que ya tienen definido su voto conformen el voto duro de los partidos versus los electores aún indecisos. Muchos de ellos han votado por diferentes partidos a lo largo de su vida, votan por partidos distintos según el tipo de elección y pueden también cambiar su preferencia. Entonces no son votantes duros.

Sin embargo los resultados de los sondeos son desmentidos por la realidad de los resultados electorales porque a pesar de tener una preferencia los votantes pueden no salir a votar cuando su candidato se desploma (como sucedió en el Estado de México con los panistas) o porque prefieren no desperdiciar su voto. Lo segundo sucede en los casos en los que hay una aversión importante hacia algún otro partido que puede ganar y cuando no es tan lejana una segunda opción también viable.

En este sentido es importante el saber si el juego electoral va a enfrentar en realidad a dos o tres candidatos. Hay quienes dicen que el estudio de las segundas opciones favorece en esta ocasión más al PRI, es decir que los panistas prefieren a Peña que a AMLO, y que los perredistas prefieren a Peña a seguir dejando a los panistas en el gobierno. Es decir piensan que el voto estratégico seguirá como en el 2006 un eje ideológico. Pero eso no es seguro. Por eso el PAN le está apostando a consolidar en el ambiente político el eje PRI-antiPRI o sea está buscando atraer el voto de los perredistas como en 2000. Cabe señalar que, en concordancia con ello, hay otros estudios que sitúan a Vásquez Mota más que a Peña como segunda opción de los perredistas.

La ventaja del primer lugar es muy importante por ahora, por más que algunos analistas quieran ver en la pérdida de algunos pocos puntos por Peña Nieto una tendencia a la baja, cuando era esperable por ahora. Además lo corto de las campañas favorece el que las preferencias no alcancen a cambiar en el sentido que no hay tiempo para imprevistos, porque de hecho sí sucede que se pueden perder casi de golpe diez, quince, hasta veinte puntos de ventaja. Así pasó en 2000 con Francisco Labastida y en 2006 con AMLO, pero entones era mayor la duración de las contiendas.

En este tiempo de veda en que se inventan estrategias como la de la bancada priista en el Congreso la cual se ha puesto justo en estos momentos a denunciar las insuficiencias de los gobiernos panistas, en que Calderón sin aparente cansancio de tanta derrota -por no haber podido imponer en su partido a su delfín, por no haber podido anular las elecciones de Michoacán para defender a su hermana- se compromete con todo lo que está a su alcance como el manejo de la justicia -que otra cosa son las filtraciones de investigaciones que afectan a exgobernadores priistas o el relevo en la FEPADE- para no presenciar el regreso del PRI a los Pinos, en este tiempo de veda me pregunto si habrá una sorpresa que haga posibles esos escenarios alternativos que los analistas se imaginan.

Se me ha ocurrido, como ya les he comentado, que una sorpresa puede ser un insuficiente amarre de Peña Nieto para conservar la unidad de su partido, de tal suerte que lleve a algunos de los supuestos suyos a traicionarlo. Por eso es tan importante el manejo político de su selección de candidatos a gobernadores, senadores y diputados federales que justo sucede.

Insisto que hay hilos que se le pueden quedar sueltos, por lo que nuestros comentarios privilegiados pueden tener todavía sentido.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Francia y México, semejanzas y diferencias

Explicar nuestra sistema político a extranjeros ajenos a nuestra realidad nos permite apreciar mejor nuestras particularidades, compararlas con las de otros países e incluso entender también mejor estas otras realidades.

En Francia donde me encuentro desde hace cinco meses van a tener una contienda presidencial próximamente como nosotros, en mayo, en condiciones que recuerdan las nuestras en tanto ha habido un desgaste del partido en el gobierno desde hace diez años, la Unión de Movimientos Populares (UMP), un partido de derecha que como el PAN es posible que pierda el poder por el disgusto de la mayoría de los ciudadanos con el manejo de los asuntos públicos. El desgaste del PAN tiene doce años.

Aquí, como en México, no ha habido la mejora prometida de las condiciones económicas sino por el contrario el país se encuentra en una de sus mayores crisis. Sea o no culpa de Nicolás Sarkosy pareciera que se le hará pagar la factura. Sin embargo como hay reelección, es el propio Presidente quien nadie duda que se presentará como candidato quien asumirá la derrota. Felipe Calderón al menos no tendrá que pasar ese mal momento, pero tendrá que rendirle cuentas a su partido si los panistas se van de Los Pinos.

Aquí, como en México, son cada vez más las personas que se abstienen de votar por desinterés. Sin embargo el desinterés de los franceses se encuentra más concentrado en los grupos de población marginados. Incluso, se tiene el dato que 25% de los potenciales electores de esos grupos ni siquiera se encuentra inscrito en el padrón. Cabe precisar que el carnet para votar aquí no es documento de identificación, como en México. Los problemas de nuestro padrón por el contario son dos: uno, el que se encuentra inflado e incluye a cientos de miles de gente fallecida o emigrada y que no va a votar en el extranjero, y dos el que cientos de miles no han actualizado su credencial para votar.

Aquí, como en México, ha aumentado el voto en blanco a pesar de que a diferencia de en México hay mucho más opciones políticas en tanto serán posiblemente diez los candidatos que se presenten. Además el voto en blanco no se confunde con los votos anulados por error, como sucede con nuestro sistema electoral.

Aquí, como en México, son dos los competidores de la derecha en el poder. En Francia la UMP se enfrentará principalmente a la izquierda a través del Partido Socialista y a la ultraderecha a través del Frente Nacional, si su candidata Marine Le Pen logra su registro en contra del cual hay por cierto una campaña en estos momentos. En México el PAN enfrentará principalmente una coalición de centro PRI-PVEM y otra de izquierda PRD-PT-Movimiento Ciudadano. De tal corrimiento a la derecha del sistema político francés y de una mayor extensión de nuestro sistema político en el espectro izquierda-derecha, uno pudiera esperar que los programas políticos que se presentan aquí fueran menos diferenciados que en México. Sin embargo, no es así. Los partidos políticos mexicanos si bien difieren en historia, valores, grupos de apoyo y prácticas, se parecen más entre sí que los franceses: en los hechos no han gobernado de manera contundentemente distinta y son igualmente pragmáticos.

Como ejemplo tenemos el programa presentado hace unos días por Francois Hollande en oposición a las recientes medidas oficiales, programa claramente de izquierda a pesar de que quien lo suscribe tiene una trayectoria más de centro que incluye propuestas alternativas concretas basadas en estudios económicos serios. No se puede comparar con las ideas sueltas y pasionales que expresa Andrés Manuel López Obrador contra la política gubernamental.

Sin embargo, cabe entender que AMLO no quiere cometer los mismos errores que produjeron los resultados de 2006 marcados por la reacción empresarial a su radicalismo de entonces. Hollande en tanto representante de los socialistas, en un sistema electoral de dos vueltas que no hay en México y dada la fragmentación partidista en Francia, juega por ahora a mi entender a atrapar al máximo de electores disponibles que están por la izquierda y a aquellos que a falta de un discurso suficientemente crítico a Sarkosy simpatizan con la ultraderecha. Debe pensar que, en el supuesto de que la UMP pase a la segunda vuelta, ya habrá tiempo de moderar su discurso en busca de la alianza con todas las fuerzas posibles.

De hecho son más las diferencias que las semejanzas entre ambos sistemas políticos. Este sistema a diferencia del nuestro es semipresidencial. Hay un primer ministro que emana de las elecciones legislativas que no son paralelas como las nuestras a la presidencial sino que serán hasta septiembre, así como tampoco hay elecciones directas de los senadores quienes son electos por los cientos de alcaldes y consejeros del país, como pasó hace algunos meses.

¿Difícil de entender, no es cierto? A los franceses también les cuesta comprender que pueda posiblemente reconquistar el poder federal en México un partido como el PRI que había gobernado por 70 años luego de los cuales perdió la Presidencia. No entienden que éste no regresaría, sino que siempre se mantuvo ahí, que siempre siguió siendo la principal fuerza regional además de un partido parlamentario indispensable para gobernar.

Me extraña que me pregunten si en tal caso volveremos a lo mismo, si aprenderá el PRI a convivir con la democracia, como si no lo hubiera hecho los pasados doce años, como si no fuera el partido que promovió la democracia en el país, como si fuera el único partido responsable de la democracia gris que tenemos.

Les digo que todos los partidos gobiernan en México a uno u otro nivel, les digo que todos son responsables de nuestra principal limitante a saber la tenue línea entre los gobiernos y los partidos en el gobierno, característica que hoy produce aún procesos políticos de legitimación dudosa, como si no tuviéramos bastante con la falta de eficacia gubernamental y la debilidad estatal.

martes, 24 de enero de 2012

La campaña del PRI, tropiezos y problemas de unidad

Hace doce años para estas fechas Francisco Labastida, candidato del PRI a la presidencia, tenía veinte puntos de ventaja sobre Vicente Fox y los perdió en un semestre. Hace seis años Andrés Manuel López Obrador, candidato del PRD, aparentemente no tenía ningún adversario a la vista y empezó a cometer una cadena de errores que le arruinaron sus aspiraciones y que por cierto ahora está tratando de enmendar.

Estas experiencias han llevado a algunos a pensar que existen otros escenarios que el que parece desprenderse de la enorme ventaja que lleva en la carrera presidencial Enrique Peña Nieto del PRI, o sea que ganará contundentemente la elección de julio próximo y que PAN y PRD se disputarán un segundo lejano lugar. Por eso se aventuraron a sobreestimar los conocidos errores que cometió a principios de diciembre: en la Feria del Libro en Guadalajara no contó con asesores que previeran que le preguntarían sobre sus lecturas preferidas ni pudo improvisar frente a la pregunta, y en una entrevista torpemente se excusó de no conocer el costo de algunos productos básicos por no ser la señora de la casa. Pero el resultado de las encuestas de opinión publicadas hace unos días reveló que los errores no le costaron.

Aún así como los datos pueden leerse de varias maneras hay todavía quienes ven, no los sólo tres puntos de imagen pública positiva que perdió el candidato del PRI de noviembre a diciembre ni los 42% de las preferencias que mantiene, sino los siete puntos menos si la comparación es con septiembre, o los casi 5% que disminuyen las preferencias a su favor en el mismo lapso. La tendencia es a la baja afirman. Así imaginan que bien pudiera ser que con una candidata atractiva del PAN como Josefina Vázquez Mota, si el autoritarismo de Felipe Calderón no la frena, la elección podría ubicarse como en el 2000 en PRI y no PRI, o que la elección también tendría la posibilidad de resultar pareja entre las tres principales fuerzas políticas.

He estado dudando de la viabilidad de estos dos escenarios que han aparecido en los medios, me he preguntado el por qué no fuera también el PRD el que despuntara en una disputa que se jugara más como en el 2006 desde los posicionamientos ideológicos, pero no los he creído hasta ahora. Incluso El Presidente en su insistencia de impulsar a Ernesto Cordero como candidato panista parece no querer perder doblemente al menos, en su partido y en la elección presidencial. Del mismo modo ya soltó la carta en el caso de Michoacán de que el crimen organizado tiene incidencia en los resultados electorales, lo cual algunos han interpretado no sin razón de que las elecciones también podrían quererse anular. ¿Será que guarda Calderón información sobre la infiltración del narco en las filas del PRI, como para soltarla cuando más daño le pueda hacer?

Que la gran ventaja del PRI se puede perder, se puede, pero no por tropiezos de su candidato sino por los problemas estructurales reales que enfrenta para mantenerse unido. Peña Nieto está teniendo mucho más problemas de los que tuvo para obtener su nominación, para arrancar su campaña con el apoyo incondicional de las maquinarias priístas regionales que son su fuerza.

Por un lado ha optado por un control férreo central de la selección de candidatos a las elecciones estatales que se llevarán a cabo en paralelo en varias entidades. El dedazo benefició sin problemas en Yucatán al diputado con licencia Rolando Zapata Bello, ahijado del exgobernador Víctor Cervera Pacheco, previo beneplácito de la gobernadora Ivonne Ortega. Sin embargo otros “acuerdos” han sido más ríspidos como el de Jalisco donde se terminó respaldando a Aristóteles Sandoval, alcalde de Guadalajara. Los otros precandidatos se disciplinaron, asunto que parece estar siendo más complicado en Tabasco donde el recién seleccionado candidato Jesús Alí de la Torre, exalcalde capitalino, enfrenta ahora la inconformidad de parte del priísmo local -incluido del gobernador Andrés Granier- que apoyaba al exsecretario de salud Luis Felipe Graham. Igual en Morelos importantes fuerzas internas que sostenían la aspiración de Manuel Martínez Garrigós, alcalde con licencia de Cuernavaca, se quejan de la designación autoritaria de Amado Orihuela Trejo, exdirigente del PRI en la entidad. Estas fricciones pueden provocar rupturas que afecten los resultados electorales en ambos casos, que son importantes porque en Tabasco el PRI puede perder frente al PRD y porque en Morelos apunta a poder recuperar el gobierno.

Mantener la unidad del PRI le está causando mucho más dolores de cabeza a Peña Nieto que su falta de cultura y memoria. Por eso es que, en compensación a estas designaciones impositivas, ha tenido que asumir el costo de ceder ante las presiones de aspirantes a senadurías y diputaciones de varios estados afectados por el convenio de coalición del PRI con el PANAL, firmado en tiempos de la dirigencia de Humberto Moreira tan amigo de la Maestra Gordillo, convenio que los sacaba de la jugada. Entre otras entidades había desacuerdos en Chiapas, Baja California, Durango, Puebla, Sinaloa, Quintana Roo, San Luis Potosí, Zacatecas y el Distrito Federal.

Ciertamente la integración de las listas de candidatos del PRI a puestos de elección popular se simplifica con el rompimiento con Nueva Alianza, es muy posible también que ello no implique el que ese partido apoye de facto a Peña Nieto en la elección presidencial como hace seis años lo hizo con Calderón, sin embargo ha quedado de manifiesto su estilo conservador de tomar decisiones que su apoyo a Eruviel Ávila en el Estado de México no había dejado ver, y su debilidad frente a viejas camarillas. Finalmente el peligro real es que éstas lo traicionen como lo hicieron en 2006 con Madrazo. Mientras no haya candidato del PAN no hay con quien traicionarlo, cuando lo haya las cosas pueden cambiar. La pregunta es: ¿Para qué les puede interesar tener un Presidente de la República del PRI a los priístas, que sobre la base de su poder regional se han vuelto tan fuertes con el PAN en el poder federal?

martes, 10 de enero de 2012

Selección de candidatos

Durante décadas en México la selección de candidatos a puestos de elección popular fue un asunto que se dirimía entre las fuerzas políticas del hegemónico Partido Revolucionario Institucional cuya cúpula con acuerdo del Presidente de la República en turno decidía finalmente quiénes serían los abanderados del tricolor, los cuales sin duda alguna ganarían las elecciones. Cuando el país se abrió a la competencia las cosas cambiaron porque ganar las contiendas dejó de ser seguro, para el PRI como para los demás partidos políticos que empezaron a compartir el poder. Entonces fue que se empezó a cuidar de que la selección de candidatos apuntara a los mejores hombres, aquellos que podían asegurar victorias.

Dos fórmulas se encontraron entonces para poder vaticinar de entre los precandidatos quienes eran éstos mejores frente a sus potenciales adversarios: las elecciones abiertas a toda la ciudadanía, o cerradas a los militantes o simpatizantes de los partidos, o bien los sondeos para determinar las postulaciones al interior de los institutos, por ejemplo a través de convención de delegados. Ambos sistemas han sido aplicados a menudo después de debates públicos y a veces preceden a las conocidas candidaturas de unidad.

A mi manera de ver, equivocadamente se han presentado estas opciones como más democratizadoras por esencia porque de hecho debilitan las estructuras partidistas y el trabajo de los actores en su interior, frente a su posicionamiento mediático. En este sentido es lamentable la manera en que los partidos políticos convertidos en máquinas electorales van quedando cada vez más en manos de los medios. Asimismo cabe señalar que procesos mal avenidos de selección de candidatos, además de golpear a todos los participantes en perjuicio de los resultados electorales futuros es decir de fabricar candidatos perdedores, pueden devenir en escisiones que alimenten la competencia.

En México, por ejemplo, no han sido pocas las veces que expriistas han ganado gubernaturas por el PRD (sucedió en Baja California Sur, Zacatecas, Talxcala y Guerrero), por el PAN (sucedió en Tlaxcala) o por coaliciones de ambos partidos (sucedió en Nayarit, Chiapas, Yucatán y Sinaloa), e incluso ahora se ve a experredistas ganando por el PRI (sucedió en Zacatecas) o el PAN (sucedió en Baja californias Sur), y también a expanistas ganado por el PRI (sucedió en Aguascalientes). No recuerdo que lo hayan hecho por el PRD. Todos ellos, en todo caso, precandidatos inconformes con no haber sido nominados por sus propios partidos.

Así para este año electoral 2012 la selección de los candidatos ha sido y está siendo todavía compleja en todos los partidos, a todos los niveles. Centrándome en las elecciones para gobernador de algunos estados que serán paralelas con la presidencial, se ve que el PRI enfrenta una situación muy diferente según tiene o no el poder en la entidad. La técnica de dejar prácticamente en manos del gobernador en turno la selección del candidato probó fortuna en 2009 pero en 2010 se atoró en los emblemáticos casos de Oaxaca y Puebla, donde delfines débiles de gobernadores desprestigiados perdieron frente a las famosas coaliciones PAN y PRD. Así la dirigencia del partido ha estado incluso en estos casos muy atenta de los procesos internos para que incluso no lleven a rupturas, como la de Sinaloa que le costó al PRI el gobierno del estado.

Son pues las entidades en donde gobierna el PRI y donde la oposición representa un peligro electoral real que conservar la unidad resulta mayor reto, incluso que en aquellos en los que si bien no gobierna el partido tiene probabilidades de triunfo por lo que se disparan diversos intereses. Prueba de ello es Jalisco en donde habían siete aspirantes del PRI, tres diputados federales (María Esther Scherman Leaño, Arturo Zamora Jiménez y Trinidad Padilla López), un senador (Ramiro Hernández, quien fuera uno de los finalistas del proceso) y tres presidentes municipales de los cuales el de Guadalajara Aristóteles Sandoval Díaz, quien se dijo estaba mejor posicionado, obtuvo finalmente y sin problemas el respaldo para presentarse como candidato de unidad, dejando atrás al de San Pedro Tlaquepaque, Miguel Castro Reynoso, y al de Zapopan, Héctor Vielma Ordóñez. Lo cierto es que la decisión se dio luego de varios acercamientos que tuvieron todos con delegados del Comité Ejecutivo Nacional.

No faltará a quienes les parezca este sistema menos democrático, pero la verdad es que por mientras los precandidatos del PAN todos ellos exsecretarios del actual gobierno estatal que encabeza Emilio González Márquez, a saber Fernando Guzmán Pérez Peláez, Alonso Ulloa Vélez, Hernán Cortés Berumen y Alfonso Petersen Farah (quien parece el favorito), se están desgastando todavía en miras de presentarse en este caso sí a una inusual elección abierta el 5 de febrero, elección que al menos no van a tener que enfrentar Josefina Sánchez Mota, Ernesto Cordero y Santiago Creel para obtener la candidatura presidencial como tampoco tendrán que pasar por la consulta indicativa que algunos dirigentes panistas querían organizar para aumentar las posibilidades del delfín presidencial Ernesto Cordero.

En comparación con estos enredos pareciera que el PRI está resolviendo sus candidaturas con menos costos, aunque persisten casos más complicados como el de la selección del candidato a gobernador de Tabasco en el sentido que el enemigo a vencer para el tricolor es el abanderado del PRD Arturo Núñez, antiguo expriista y hombre de prestigio que viene con todo la fuerza del obradorismo en la entidad. El pasado fin de semana dos casas encuestadoras (la de María de las Eras y Consulta Mitofsky) hicieron levantamientos para saber quién dentro de los precandidatos es el más conocido y mejor evaluado. Compiten entre otros y a la cabeza el exalcalde de Villahermosa Jesús Alí de la Torre impulsado por los hermanos Benito y Salvador Neme Sastre, los tabasqueños más cercanos a Enrique Peña Nieto, y el exsecretario de salud estatal Luis Felipe Graham quien cuenta con el apoyo del gobernador Andrés Granier luego del retiro de Humberto Mayans Canabal, exsecretario general de gobierno, quien por haber militado en el PRD hasta hace cuatro años se vio impedido de participar en la interna del PRI. También participan la exsenadora Georgina Trujillo, además de Evaristo Hernández y Francisco Herrera León.

Se ha dicho que el resultado se dará a conocer mañana 11, para hacerse oficial el 15. En este caso la imposición del preferido de Peña parece estar tambaleándose, y de hecho para los intereses estatales del partido sería mejor la postulación de Graham. Sin embargo, frente a los golpes bajos que se han estado dando los aspirantes, ha surgido también el rumor de que el diputado federal José Carlos Ocaña Becerra se pueda convertir en el caballo negro que resuelva el conflicto, rumor que ha desmentido el Presidente del PRI en Tabasco.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Acaba 2011

Cerramos el 2011 en medio de una crisis profunda del estado de derecho, producto de la violencia del crimen organizado que fue enfrentado a través de un proyecto que demostró su fracaso ya hace tiempo, sin que hubiera manera de que lo entendiera el Presidente Felipe Calderón.

Para colmo Calderón ahora ha extendido la idea de la inserción del narcotráfico en la política, lo cual es una acusación además de sin fundamentos, malintencionada y peligrosa. En efecto todos reconocemos que su estrategia responde al fracaso del PAN en Michoacán, entidad en la que su hermana Luisa María (La Cocoa) luchó por la gubernatura, fracaso que se alinea con todos los sondeos de opinión en el sentido de que tras doce años de gobiernos panistas en la contienda presidencial de julio próximo es ciertamente probable el regreso del PRI a Los Pinos. Previendo tal posibilidad, ya desde ahora con ese tipo de comentarios se descalifican las elecciones, acelerando innecesariamente la desconfianza de la ciudadanía en sus instituciones y en su sistema de partidos en el que muchos no encuentran cabida. (Lo bueno es que ya se nombraron al menos los consejeros electorales faltantes en el IFE. Enhorabuena a la Cámara de Diputados por su decisión.)

Lo cierto es que la moneda está en el aire y no debemos olvidar que en política caben siempre las sorpresas y en más de seis meses la situación puede cambiar. Así pudimos ver la manera en que el PRD, pese a sus disputas internas, resolvió bien su candidatura y hoy después de haber logrado la unidad de toda la izquierda avanza un Andrés Manuel López Obrador quien pese a que sigue sosteniendo que en 2006 le robaron la elección, se esmera en moderar su discurso en busca del voto de la clase media.

Por el contario por el PRI Enrique Peña Nieto, exgobernador del Estado de México, quien desde hace años había venido construyendo a través de una esmerada estrategia mediática una imagen de eficiencia, hoy se somete con tropezones a sus primeras pruebas. Por ahora ya quedó claro que no sabe improvisar, que tiene lagunas de información indispensable para gobernar y que no pronuncia bien el inglés. Por ahora no sabemos el efecto de ello en las preferencias electorales, pero que éstas pueden cambiar, lo pueden.

La candidatura del PAN se definirá hasta febrero próximo entre Josefina Vázquez Mota, Santiago Creel y Ernesto Cordero, favorito del actual Presidente. En este caso lo incierto es que tanto la exposición en medios vaya finalmente a favorecer a quien resulte nominado, o que tanto -al revés- saldrá debilitado de las mismas críticas recibidas por sus competidores.

En todo caso el problema de gobernabilidad en el país que deviene, además de la violencia, de una ingeniería caduca que hace convivir un sistema presidencial y un sistema multipartidista con representación mixta que incluye asientos plurinominales en el Congreso produciendo un enfrentamiento constante entre ejecutivo y legislativo lo cual ha impedido la negociación de las reformas estructurales que México requiere, es uno de los principales retos de cualquiera que sea el ganador de las próximas elecciones.

Estemos atentos a lo que acontezca los próximos meses, sin que el panorama de la lucha por la presidencia nos haga olvidar las elecciones para gobernador que se llevarán paralelamente a cabo en varias entidades del país, las cuales revelan otras dinámicas regionales de poder. Las habrá en Chiapas, el Distrito Federal, Guanajuato, Jalisco, Morelos, Tabasco y Yucatán.