martes, 24 de enero de 2012

La campaña del PRI, tropiezos y problemas de unidad

Hace doce años para estas fechas Francisco Labastida, candidato del PRI a la presidencia, tenía veinte puntos de ventaja sobre Vicente Fox y los perdió en un semestre. Hace seis años Andrés Manuel López Obrador, candidato del PRD, aparentemente no tenía ningún adversario a la vista y empezó a cometer una cadena de errores que le arruinaron sus aspiraciones y que por cierto ahora está tratando de enmendar.

Estas experiencias han llevado a algunos a pensar que existen otros escenarios que el que parece desprenderse de la enorme ventaja que lleva en la carrera presidencial Enrique Peña Nieto del PRI, o sea que ganará contundentemente la elección de julio próximo y que PAN y PRD se disputarán un segundo lejano lugar. Por eso se aventuraron a sobreestimar los conocidos errores que cometió a principios de diciembre: en la Feria del Libro en Guadalajara no contó con asesores que previeran que le preguntarían sobre sus lecturas preferidas ni pudo improvisar frente a la pregunta, y en una entrevista torpemente se excusó de no conocer el costo de algunos productos básicos por no ser la señora de la casa. Pero el resultado de las encuestas de opinión publicadas hace unos días reveló que los errores no le costaron.

Aún así como los datos pueden leerse de varias maneras hay todavía quienes ven, no los sólo tres puntos de imagen pública positiva que perdió el candidato del PRI de noviembre a diciembre ni los 42% de las preferencias que mantiene, sino los siete puntos menos si la comparación es con septiembre, o los casi 5% que disminuyen las preferencias a su favor en el mismo lapso. La tendencia es a la baja afirman. Así imaginan que bien pudiera ser que con una candidata atractiva del PAN como Josefina Vázquez Mota, si el autoritarismo de Felipe Calderón no la frena, la elección podría ubicarse como en el 2000 en PRI y no PRI, o que la elección también tendría la posibilidad de resultar pareja entre las tres principales fuerzas políticas.

He estado dudando de la viabilidad de estos dos escenarios que han aparecido en los medios, me he preguntado el por qué no fuera también el PRD el que despuntara en una disputa que se jugara más como en el 2006 desde los posicionamientos ideológicos, pero no los he creído hasta ahora. Incluso El Presidente en su insistencia de impulsar a Ernesto Cordero como candidato panista parece no querer perder doblemente al menos, en su partido y en la elección presidencial. Del mismo modo ya soltó la carta en el caso de Michoacán de que el crimen organizado tiene incidencia en los resultados electorales, lo cual algunos han interpretado no sin razón de que las elecciones también podrían quererse anular. ¿Será que guarda Calderón información sobre la infiltración del narco en las filas del PRI, como para soltarla cuando más daño le pueda hacer?

Que la gran ventaja del PRI se puede perder, se puede, pero no por tropiezos de su candidato sino por los problemas estructurales reales que enfrenta para mantenerse unido. Peña Nieto está teniendo mucho más problemas de los que tuvo para obtener su nominación, para arrancar su campaña con el apoyo incondicional de las maquinarias priístas regionales que son su fuerza.

Por un lado ha optado por un control férreo central de la selección de candidatos a las elecciones estatales que se llevarán a cabo en paralelo en varias entidades. El dedazo benefició sin problemas en Yucatán al diputado con licencia Rolando Zapata Bello, ahijado del exgobernador Víctor Cervera Pacheco, previo beneplácito de la gobernadora Ivonne Ortega. Sin embargo otros “acuerdos” han sido más ríspidos como el de Jalisco donde se terminó respaldando a Aristóteles Sandoval, alcalde de Guadalajara. Los otros precandidatos se disciplinaron, asunto que parece estar siendo más complicado en Tabasco donde el recién seleccionado candidato Jesús Alí de la Torre, exalcalde capitalino, enfrenta ahora la inconformidad de parte del priísmo local -incluido del gobernador Andrés Granier- que apoyaba al exsecretario de salud Luis Felipe Graham. Igual en Morelos importantes fuerzas internas que sostenían la aspiración de Manuel Martínez Garrigós, alcalde con licencia de Cuernavaca, se quejan de la designación autoritaria de Amado Orihuela Trejo, exdirigente del PRI en la entidad. Estas fricciones pueden provocar rupturas que afecten los resultados electorales en ambos casos, que son importantes porque en Tabasco el PRI puede perder frente al PRD y porque en Morelos apunta a poder recuperar el gobierno.

Mantener la unidad del PRI le está causando mucho más dolores de cabeza a Peña Nieto que su falta de cultura y memoria. Por eso es que, en compensación a estas designaciones impositivas, ha tenido que asumir el costo de ceder ante las presiones de aspirantes a senadurías y diputaciones de varios estados afectados por el convenio de coalición del PRI con el PANAL, firmado en tiempos de la dirigencia de Humberto Moreira tan amigo de la Maestra Gordillo, convenio que los sacaba de la jugada. Entre otras entidades había desacuerdos en Chiapas, Baja California, Durango, Puebla, Sinaloa, Quintana Roo, San Luis Potosí, Zacatecas y el Distrito Federal.

Ciertamente la integración de las listas de candidatos del PRI a puestos de elección popular se simplifica con el rompimiento con Nueva Alianza, es muy posible también que ello no implique el que ese partido apoye de facto a Peña Nieto en la elección presidencial como hace seis años lo hizo con Calderón, sin embargo ha quedado de manifiesto su estilo conservador de tomar decisiones que su apoyo a Eruviel Ávila en el Estado de México no había dejado ver, y su debilidad frente a viejas camarillas. Finalmente el peligro real es que éstas lo traicionen como lo hicieron en 2006 con Madrazo. Mientras no haya candidato del PAN no hay con quien traicionarlo, cuando lo haya las cosas pueden cambiar. La pregunta es: ¿Para qué les puede interesar tener un Presidente de la República del PRI a los priístas, que sobre la base de su poder regional se han vuelto tan fuertes con el PAN en el poder federal?

martes, 10 de enero de 2012

Selección de candidatos

Durante décadas en México la selección de candidatos a puestos de elección popular fue un asunto que se dirimía entre las fuerzas políticas del hegemónico Partido Revolucionario Institucional cuya cúpula con acuerdo del Presidente de la República en turno decidía finalmente quiénes serían los abanderados del tricolor, los cuales sin duda alguna ganarían las elecciones. Cuando el país se abrió a la competencia las cosas cambiaron porque ganar las contiendas dejó de ser seguro, para el PRI como para los demás partidos políticos que empezaron a compartir el poder. Entonces fue que se empezó a cuidar de que la selección de candidatos apuntara a los mejores hombres, aquellos que podían asegurar victorias.

Dos fórmulas se encontraron entonces para poder vaticinar de entre los precandidatos quienes eran éstos mejores frente a sus potenciales adversarios: las elecciones abiertas a toda la ciudadanía, o cerradas a los militantes o simpatizantes de los partidos, o bien los sondeos para determinar las postulaciones al interior de los institutos, por ejemplo a través de convención de delegados. Ambos sistemas han sido aplicados a menudo después de debates públicos y a veces preceden a las conocidas candidaturas de unidad.

A mi manera de ver, equivocadamente se han presentado estas opciones como más democratizadoras por esencia porque de hecho debilitan las estructuras partidistas y el trabajo de los actores en su interior, frente a su posicionamiento mediático. En este sentido es lamentable la manera en que los partidos políticos convertidos en máquinas electorales van quedando cada vez más en manos de los medios. Asimismo cabe señalar que procesos mal avenidos de selección de candidatos, además de golpear a todos los participantes en perjuicio de los resultados electorales futuros es decir de fabricar candidatos perdedores, pueden devenir en escisiones que alimenten la competencia.

En México, por ejemplo, no han sido pocas las veces que expriistas han ganado gubernaturas por el PRD (sucedió en Baja California Sur, Zacatecas, Talxcala y Guerrero), por el PAN (sucedió en Tlaxcala) o por coaliciones de ambos partidos (sucedió en Nayarit, Chiapas, Yucatán y Sinaloa), e incluso ahora se ve a experredistas ganando por el PRI (sucedió en Zacatecas) o el PAN (sucedió en Baja californias Sur), y también a expanistas ganado por el PRI (sucedió en Aguascalientes). No recuerdo que lo hayan hecho por el PRD. Todos ellos, en todo caso, precandidatos inconformes con no haber sido nominados por sus propios partidos.

Así para este año electoral 2012 la selección de los candidatos ha sido y está siendo todavía compleja en todos los partidos, a todos los niveles. Centrándome en las elecciones para gobernador de algunos estados que serán paralelas con la presidencial, se ve que el PRI enfrenta una situación muy diferente según tiene o no el poder en la entidad. La técnica de dejar prácticamente en manos del gobernador en turno la selección del candidato probó fortuna en 2009 pero en 2010 se atoró en los emblemáticos casos de Oaxaca y Puebla, donde delfines débiles de gobernadores desprestigiados perdieron frente a las famosas coaliciones PAN y PRD. Así la dirigencia del partido ha estado incluso en estos casos muy atenta de los procesos internos para que incluso no lleven a rupturas, como la de Sinaloa que le costó al PRI el gobierno del estado.

Son pues las entidades en donde gobierna el PRI y donde la oposición representa un peligro electoral real que conservar la unidad resulta mayor reto, incluso que en aquellos en los que si bien no gobierna el partido tiene probabilidades de triunfo por lo que se disparan diversos intereses. Prueba de ello es Jalisco en donde habían siete aspirantes del PRI, tres diputados federales (María Esther Scherman Leaño, Arturo Zamora Jiménez y Trinidad Padilla López), un senador (Ramiro Hernández, quien fuera uno de los finalistas del proceso) y tres presidentes municipales de los cuales el de Guadalajara Aristóteles Sandoval Díaz, quien se dijo estaba mejor posicionado, obtuvo finalmente y sin problemas el respaldo para presentarse como candidato de unidad, dejando atrás al de San Pedro Tlaquepaque, Miguel Castro Reynoso, y al de Zapopan, Héctor Vielma Ordóñez. Lo cierto es que la decisión se dio luego de varios acercamientos que tuvieron todos con delegados del Comité Ejecutivo Nacional.

No faltará a quienes les parezca este sistema menos democrático, pero la verdad es que por mientras los precandidatos del PAN todos ellos exsecretarios del actual gobierno estatal que encabeza Emilio González Márquez, a saber Fernando Guzmán Pérez Peláez, Alonso Ulloa Vélez, Hernán Cortés Berumen y Alfonso Petersen Farah (quien parece el favorito), se están desgastando todavía en miras de presentarse en este caso sí a una inusual elección abierta el 5 de febrero, elección que al menos no van a tener que enfrentar Josefina Sánchez Mota, Ernesto Cordero y Santiago Creel para obtener la candidatura presidencial como tampoco tendrán que pasar por la consulta indicativa que algunos dirigentes panistas querían organizar para aumentar las posibilidades del delfín presidencial Ernesto Cordero.

En comparación con estos enredos pareciera que el PRI está resolviendo sus candidaturas con menos costos, aunque persisten casos más complicados como el de la selección del candidato a gobernador de Tabasco en el sentido que el enemigo a vencer para el tricolor es el abanderado del PRD Arturo Núñez, antiguo expriista y hombre de prestigio que viene con todo la fuerza del obradorismo en la entidad. El pasado fin de semana dos casas encuestadoras (la de María de las Eras y Consulta Mitofsky) hicieron levantamientos para saber quién dentro de los precandidatos es el más conocido y mejor evaluado. Compiten entre otros y a la cabeza el exalcalde de Villahermosa Jesús Alí de la Torre impulsado por los hermanos Benito y Salvador Neme Sastre, los tabasqueños más cercanos a Enrique Peña Nieto, y el exsecretario de salud estatal Luis Felipe Graham quien cuenta con el apoyo del gobernador Andrés Granier luego del retiro de Humberto Mayans Canabal, exsecretario general de gobierno, quien por haber militado en el PRD hasta hace cuatro años se vio impedido de participar en la interna del PRI. También participan la exsenadora Georgina Trujillo, además de Evaristo Hernández y Francisco Herrera León.

Se ha dicho que el resultado se dará a conocer mañana 11, para hacerse oficial el 15. En este caso la imposición del preferido de Peña parece estar tambaleándose, y de hecho para los intereses estatales del partido sería mejor la postulación de Graham. Sin embargo, frente a los golpes bajos que se han estado dando los aspirantes, ha surgido también el rumor de que el diputado federal José Carlos Ocaña Becerra se pueda convertir en el caballo negro que resuelva el conflicto, rumor que ha desmentido el Presidente del PRI en Tabasco.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Acaba 2011

Cerramos el 2011 en medio de una crisis profunda del estado de derecho, producto de la violencia del crimen organizado que fue enfrentado a través de un proyecto que demostró su fracaso ya hace tiempo, sin que hubiera manera de que lo entendiera el Presidente Felipe Calderón.

Para colmo Calderón ahora ha extendido la idea de la inserción del narcotráfico en la política, lo cual es una acusación además de sin fundamentos, malintencionada y peligrosa. En efecto todos reconocemos que su estrategia responde al fracaso del PAN en Michoacán, entidad en la que su hermana Luisa María (La Cocoa) luchó por la gubernatura, fracaso que se alinea con todos los sondeos de opinión en el sentido de que tras doce años de gobiernos panistas en la contienda presidencial de julio próximo es ciertamente probable el regreso del PRI a Los Pinos. Previendo tal posibilidad, ya desde ahora con ese tipo de comentarios se descalifican las elecciones, acelerando innecesariamente la desconfianza de la ciudadanía en sus instituciones y en su sistema de partidos en el que muchos no encuentran cabida. (Lo bueno es que ya se nombraron al menos los consejeros electorales faltantes en el IFE. Enhorabuena a la Cámara de Diputados por su decisión.)

Lo cierto es que la moneda está en el aire y no debemos olvidar que en política caben siempre las sorpresas y en más de seis meses la situación puede cambiar. Así pudimos ver la manera en que el PRD, pese a sus disputas internas, resolvió bien su candidatura y hoy después de haber logrado la unidad de toda la izquierda avanza un Andrés Manuel López Obrador quien pese a que sigue sosteniendo que en 2006 le robaron la elección, se esmera en moderar su discurso en busca del voto de la clase media.

Por el contario por el PRI Enrique Peña Nieto, exgobernador del Estado de México, quien desde hace años había venido construyendo a través de una esmerada estrategia mediática una imagen de eficiencia, hoy se somete con tropezones a sus primeras pruebas. Por ahora ya quedó claro que no sabe improvisar, que tiene lagunas de información indispensable para gobernar y que no pronuncia bien el inglés. Por ahora no sabemos el efecto de ello en las preferencias electorales, pero que éstas pueden cambiar, lo pueden.

La candidatura del PAN se definirá hasta febrero próximo entre Josefina Vázquez Mota, Santiago Creel y Ernesto Cordero, favorito del actual Presidente. En este caso lo incierto es que tanto la exposición en medios vaya finalmente a favorecer a quien resulte nominado, o que tanto -al revés- saldrá debilitado de las mismas críticas recibidas por sus competidores.

En todo caso el problema de gobernabilidad en el país que deviene, además de la violencia, de una ingeniería caduca que hace convivir un sistema presidencial y un sistema multipartidista con representación mixta que incluye asientos plurinominales en el Congreso produciendo un enfrentamiento constante entre ejecutivo y legislativo lo cual ha impedido la negociación de las reformas estructurales que México requiere, es uno de los principales retos de cualquiera que sea el ganador de las próximas elecciones.

Estemos atentos a lo que acontezca los próximos meses, sin que el panorama de la lucha por la presidencia nos haga olvidar las elecciones para gobernador que se llevarán paralelamente a cabo en varias entidades del país, las cuales revelan otras dinámicas regionales de poder. Las habrá en Chiapas, el Distrito Federal, Guanajuato, Jalisco, Morelos, Tabasco y Yucatán.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Sobre ingeniería institucional

Hace un mes la Cámara de Diputados aprobó luego de una discusión que se desplegó a lo largo de dos años una reforma política que, si bien sí es cierto que no es aquella prometida de gran calado dado el diagnóstico que se hizo de nuestros problemas normativos, además de solucionar algunos vacíos de nuestra normatividad, comprende al menos algunos aspectos relacionados al fortalecimiento de la soberanía ciudadana y a la relación entre los poderes para la gobernabilidad.

En el primer punto es que se aprobó la sustitución del Presidente de la República en caso de falta absoluta, a fin de que el titular de la Secretaría de Gobernación se haga cargo del despacho en tanto el Congreso de la Unión designa el mandatario provisional, interno o sustituto según sea el caso. Igualmente la nueva legislación da cabida a que el ejecutivo rinda su protesta ante el Presidente de la Suprema Corte de Justicia. Ambos puntos no son menores porque previenen de una parálisis de gobierno.

Las medidas de fortalecimiento de la soberanía ciudadana abrieron paso a la consulta popular, a la presentación de proyectos de ley por la ciudadanía y a las candidaturas independientes para entrar en vigor en 2015. Sin dejar de reconocer que con ello se atiende el descontento de la sociedad con los políticos, en el tema de rendición de cuentas se quedaron en el tintero la aprobación de la reelección inmediata de legisladores federales y el dejar en manos de los Congresos estatales la decisión sobre la reelección inmediata de presidentes municipales, ambos puntos que el Senado sí había pasado.

Traigo este recuerdo a colación porque todos supimos que detrás del freno a lo dispuesto por el Senado a finales de abril estuvo el poder de Enrique Peña Nieto sobre los diputados priistas y su inconformidad a tales medidas, de forma tal que quedó desde entonces evidente su distancia frente a Manlio Fabio Beltrones. De la misma forma se manifestó una incapacidad para consensar medidas que velen por una mayor gobernabilidad en el país pues si bien se aprobaron las iniciativas preferentes del ejecutivo (a través de un sistema que permite modificarlas mas no congelarlas) y la ratificación por el legislativo de ciertos nombramientos del ejecutivo de comisionados de órganos reguladores, no se acordó la reconducción presupuestal.

Así las cosas la reforma política quedó bastante coja, sobre todo en este aspecto de proveer de instrumentos para la eficiencia gubernamental. A nivel local para el Distrito Federal se trató de la contrario o sea de modificar a la alza la claúsula de gobernabilidad para la creación de mayorías, lo cual pasó sin problemas, pero a nivel federal no se logró acuerdo alguno ni siquiera en el Senado. La discusión había empezado por la propuesta del Presidente Felipe Calderón, en su decálogo de diciembre de 2009, de la segunda vuelta electoral y de la reducción del Congreso para eliminar la sobrerrepresentación de legisladores. Asimismo a través de la Cámara de Diputados los diputados del PRI, con Peña Nieto otra vez detrás, trataron de reinstaurar la cláusula de gobernabilidad.

En suma esta discusión, que toca aspectos de fondo sobre el régimen que tenemos versus nuestra realidad política, sigue aún viva enfrentando en principio a quienes consideran que se debe reforzar el carácter presidencialista del régimen, por ejemplo reduciendo y aún eliminando los diputados plurinominales, y quienes se inclinan por medidas conducentes a un régimen semiparlamentario, con ratificación total o parcial de los miembros del gabinete por el Senado, control parlamentario para los secretarios de Estado, jefe de gabinete, revocación de mandato, moción de censura y autonomía del Ministerio Público.

Así, no bien se había aprobado la reforma política aludida, que varios intelectuales y miembros de diferentes partidos se expresaron públicamente a favor de los gobiernos de coalición. Lo hicieron por ejemplo del PRI Francisco Labastida, del PRD Cuauhtémoc Cárdenas y Marcelo Ebrard, del PAN tanto Josefina Vásquez Mota, Santiago Creel y Ernesto Cordero y también Diego Fernández de Cevallos, desde luego con ciertas puntualidades. En efecto, ya desde 2008, tal idea la habían desarrollado ciertos miembros del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. La oferta es presentada como un mecanismo abierto basado en la negociación, el acuerdo y el compromiso encaminados a terminar con el inmovilismo legislativo, permitiendo la coexistencia entre pluralidad y gobernabilidad. La propuesta fue recogida por los líderes de las fracciones panista, priista y perredista del Senado y tan sólo por algunos diputados del PAN y del PRD, enfrentando otra vez a Manlio Fabio Beltrones y Peña Nieto.

El hecho es que la reforma política no pudo dar cabida a una revisión profunda de nuestra ingeniería institucional diseñada para una realidad que ha evolucionado dejándonos con la peor combinación: presidencialismo y representación proporcional en el marco de un sistema multipartidista, lo cual lleva inevitablemente a gobiernos débiles frente a legislativos más inclinados en bloquear que en cooperar para sacar adelante proyectos y programas. Sin embargo yo honestamente no veo cámaras, que ni siquiera se pueden poner de acuerdo sobre tres consejeros electorales que faltan en el IFE, capaces de nombrar un primer ministro. ¿Ustedes sí?

En este sentido, considero que se debe discutir ampliamente la conveniencia de acoger fórmulas semipresidenciales a pesar de que han sido funcionales en otras latitudes. Ahora bien, tampoco creo que las mayorías se deban crear artificialmente atentando contra la representación de nuestra pluralidad política. Insisto que la discusión no se ha agotado, y menciono que al menos no se ha explorado la alternativa no de una segunda vuelta apta para sistemas de partidos más grandes sino, lejos de la tendencia que ha venido imponiéndose de empatar distintos tipos de elecciones, de recorrer quizás la elección del Congreso unos meses después de la elección presidencial, como es el caso de algunos países semipresidenciales, por ejemplo aquí en Francia. Con ello el partido ganador en la elección presidencial tendría más probabilidades de ganar espacios que permitieran la construcción y negociación de mayorías para gobernar.

martes, 29 de noviembre de 2011

Enrique Peña Nieto

Ya en la elección para gobernador del Estado de México, a mediados de año, Enrique Peña Nieto había demostrado ser un político precavido cuando se inclinó por la candidatura de Eruviel Ávila para asegurarse de que no fuera posible una traición suya que lo hiciera abanderar una coalición en contra del PRI. Con ello los resultados en la entidad para los priistas fueron contundentes.

Esta vez en su carrera por la candidatura presidencial de su partido ha preferido ir en coalición con el Partido Verde Ecologista de México y con el Partido Nueva Alianza, aunque tenga que enfrentar las críticas externas e internas a tal decisión. Finalmente si cabe preguntarse el que, si está como los sondeos de opinión lo señalan de 15 a 20 puntos por encima de su contrincante más próximo que ahora es Andrés Manuel López Obrador, qué tanto puede necesitar los quizás cinco puntos porcentuales que tal mancuerna le aporte.

Desde afuera le han señalado el desprestigio del PVEM, derivado de los escándalos que han protagonizado algunos de sus líderes y de sus falsas credenciales ecológicas. Hace algunos días Héctor Aguilar Camín lo cuestionaba de cómo se podía hablar con ello de modernización y buen gobierno. Igual externó su desconcierto porque fuera con el PANAL que representa los intereses obscuros de Elba Esther Gordillo. Otros analistas se han expresado en este tono, lo mismo Carlos Elizondo que Leo Zucherman, sin entender que no se trata sólo de votos que se pueden ganar contra los que se pueden perder, que sí el cálculo es que son más los que se ganan que los se pierden –que ya estaban perdidos-, sino de sostener una política de acuerdos y negociaciones frente a la ciudadanía.

La idea es que las coaliciones fortalecen políticamente y por eso concretarlas fue un objetivo de Humberto Moreira, dirigente priista, pese a tener ahora que solventar el descontento que internamente produce el que los tres partidos acordaron ir en coalición en las elecciones para diputados en 126 distritos uninominales, de los cuales 30 serán para el Verde y 24 para Nueva Alianza, y en las de senadores en 20 posiciones de mayoría en diez estados, de las cuales cuatro serán para el Nueva alianza y cinco para el Verde. En efecto, con ello quedaron molestos muchos priistas particularmente del Distrito Federal, Chiapas, Puebla, Quintana Roo y Sinaloa, pero también de Guerrero y Jalisco. Los priistas argumentan que se vendió cara la coalición; representan, dicen, plazas en ciudades importantes o distritos muy poblados hoy en la oposición pero que son altamente recuperables. Este descontento fue expresado por figuras como la de Francisco Labastida y Dulce María Sauri.

En suma Peña Nieto ha fomentado una política de inclusión pero también de control al punto que ante la maniobra de modificación de la convocatoria para la selección del candidato del PRI defendió a Moreira, lo cual llevó a la molestia de Manlio Fabio Beltrones y al retiro temprano de su aspiración a la candidatura presidencial, porque retiro nadie dudaba que iba a haber. Seguramente Peña previó que de darse tal retiro sería como fue elegante y terminaría adheriéndosele, así como sus seguidores, contrariamente a lo que hubieran querido sus adversarios. Así incluso hay quienes ven a Beltrones como líder de la fracción en la próxima Legislatura.

Además seguro sabe Peña Nieto que las elecciones primarias pueden debilitar a los contrincantes de un partido y que a pesar de que pierda los espacios en medios por falta de una precampaña, se puede hacer visible sin violar la ley y sin simulaciones a través de la participación con la militancia y la sociedad en general. Adicionalmente, como declaró, el PRI tendrá sus propios espacios para presentar sus propuestas.

Peña Nieto no parece tomar riesgos porque debe comprender como las preferencias electorales son frágiles. La candidatura del PRD, finalmente bien resuelta en la figura de AMLO y con la disciplina mostrada por Marcelo Ebrard, puede subir como burbuja. Asimismo, si bien por lo pronto parece que la elección se va a jugar entre el PRI y el PRD ya que el precandidato panista mejor posicionado que es Josefina Vásquez Mota se encuentra en franco tercer lugar, el porcentaje de personas que aseguran identificarse con el PAN es sólo ocho puntos menor que el de aquellas que aseguran hacerlo con el PRI. De tal forma todavía puede pensarse, que una vez definido su candidato, este partido pueda ser competitivo.

Sin tomar riesgos el ahora precandidato de unidad del PRI (el domingo pasado se registró) ha avanzado también en la presentación de su libro, que es punto de partida de su proyecto. Se ha dicho que es más de lo mismo y que resulta poco concreto asegurar que el problema mayor del país es la seguridad y la impartición de la justicia y decir que se requiere un plan integral para abordar dichos problemas. Sin embargo yo considero, sin coincidir por ello con él, que toma definiciones en cuanto señala que se requieren recursos que sólo pueden derivar de una reforma fiscal amplia y de la transformación de Pemex. Asimismo se compromete en discusiones hoy controversiales de frente a quienes defienden los gobiernos de coalición, ya que insiste como ha venido haciéndolo en proponer la reducción del Congreso y el rescate de la claúsula de gobernabilidad.

Hasta ahora todo parece bien jugado, pero la política es un mundo de reveces. Esperemos a ver qué pasa.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Elecciones en Michoacán

La elección para gobernador que se llevó a cabo el domingo pasado en Michoacán ofrece varias lecciones a los interesados en la política.

En unos cuantos días las preferencias electorales en una contienda pueden evolucionar sorpresivamente. Lo vimos en 2009 en el caso de Sonora cuando el candidato priista al gobierno perdió quince puntos que llevaba de ventaja tras el incendio de la guardería ABC y con ello ganó el PAN. Igual en este caso, en una contienda también enrarecida por el ambiente de violencia, Luisa María Calderón candidata panista subió según ciertas encuestadoras varios puntos en preferencias electorales en 40 días que duró su campaña, mas según parece ser aquí no pudo ganar una contienda que resultó muy reñida y puede llevar a un conflicto poselectoral.

Hay quienes aseguran hizo la mejor campaña, se ganó fundamentalmente a las mujeres y además se impuso en el debate entre los candidatos. De entrada, existe una gran polémica en torno a si los debates alteran las preferencias electorales y yo me inclino por quienes creen, con base en estudios experimentales, que no sucede así. Pero sí la Cocoa tuvo la ventaja de su género y de una mejor campaña. ¿Pero por qué pudo realizar una mejor campaña? Por la simple razón que contó con otra enorme ventaja, la de ser hermana de Felipe Calderón. Así hay quienes aseguran que el PAN gastó diario un millón de pesos en ella.

Además de poder ver realizado en su hermana el sueño que él mismo no pudo conquistar hace 16 años, el Presidente después del pésimo papel que hizo su partido en la elección del Estado de México, tenía que asegurar que a toda costa ganara el PAN en su estado. Ante los sondeos de opinión que le dan a Enrique Peña Nieto una enorme ventaja para el 2012 y con ello regresaría el PRI a los Pinos, los panistas se jugaban el que se viera que todavía están presentes y que pueden revertir los panoramas. ¿Qué hicieron?

La estrategia tuvo varios frentes y se desplegó a nivel regional pero también nacional.

El primero fue irse ganando a las autoridades electorales. Así logró desplazar a María del Carmen Alanís, por muchos cercana del exgobernador Peña Nieto, de la presidencia del Tribunal Electoral Federal. Además se beneficia de que no se hayan nombrado los tres consejeros electorales que faltan en el IFE, porque por una parte se culpa al PRI por querer controlar el nombramiento de dos de ellos, y por otra la correlación actual ya le conviene puesto que Leonardo Valdés, Presidente del Consejo General de la Institución, ya ha abierto una posición crítica al PRI cuando en un evento reciente en la FCPS de la UNAM pidió recordar lo pasmosos que eran los procesos electorales cuando gobernaba el PRI.

Por otra parte Calderón no paró de criticar en los medios a los gobiernos priistas incluso en el New York Times asociándolos a cierta complicidad con el narco o argumentando que las entidades que gobierna el PRI es donde hay más narcocrímenes. Estas declaraciones, algunas de las cuales han derivado en acusaciones formales contra el Presidente de la República y en exoneraciones por parte del IFE, así como la caracterización de los legisladores del PRI de irresponsables por detener los cambios estructurales que el país requiere, las han repetido sus allegados como Ernesto Cordero, quien en su fidelidad a Calderón ciertamente sufre costos en popularidad de forma que cada día se juega más el no poder ser nominado como candidato de su partido.

Otro elemento de la estrategia del PAN fue el manejo electoral de la justicia. Lo vimos en el caso del Estado de México cuando a días de la elección se llevó a cabo aquella torpe detención de Jorge Hank Rhon, lo digo por las formas y no porque lo asegure inocente. En este caso se tejieron recientemente las acusaciones presentadas por la Dirección de Delitos Diversos de la Procuraduría Fiscal de la Federación por la presunta obtención irregular de dos créditos otorgados a Coahuila en tiempos del gobierno de Humberto Moreira, hoy presidente del PRI. Se sostiene que los créditos se obtuvieron con documentos falsificados pero los panistas han difundido el asunto criticando el endeudamiento del estado, alterando las cifras al alza claro, promoviendo manifestaciones y sobre todo declarando que el dinero no se encuentra. Esto lo dijo hasta Santiago Creel.

El resultado de esta estrategia múltiple fue tanto un debilitamiento del PRD como del PRI. El PRD por ejemplo se vio muy afectado por tener que atender el dictamen del Tribunal Electoral Federal de renovar a los integrantes de su Consejo General cuando internamente se había decidido posponerlo para después del 2012, ya que no pudo sacar este proceso sin una lucha abierta entre sus grupos internos lo cual lo cuestiona como partido ante la ciudadanía.

Regionalmente ya este partido había sufrido del debilitamiento político de su gobernador en Michoacán, Leonel Godoy, quien le tocó gobernar un estado donde el crimen organizado ha ido en aumento y para enfrentarlo y desarrollar un buen programa de gobierno no contó ni siquiera con el tiempo que dura usualmente un gobierno en este país o sea seis años. El gobierno de Godoy en efecto, por una decisión del congreso estatal de recorrer el calendario electoral, habrá durado en el cargo cuatro años. En este tiempo debió sufrir no sólo de un gran atentado en la capital en septiembre de 2008, sino además del famoso operativo de la detención a sus espaldas de varios funcionarios y presidentes municipales en 2009 -el famoso michoacanazo-, y de verse afectado por el proceso contra su hermano Julio por vínculos también con el crimen organizado que llevó a su desaparición y luego a su desafuero tras su aparición.

Pero toda esta estrategia parece ser que fue insuficiente porque el PRI pudo aprovecharse de este debilitamiento perredista, como no pudo hacerlo en Guerrero y Baja California Sur a principios de año. Esta vez lo logró en un estado tripartidista y competitivo porque supo elegir muy buen candidato de unidad en la figura del prestigiado presidente municipal de Morelia, Fausto Vallejo Figueroa, quien ya había competido por el cargo. Por eso pudo llegarle a la campaña de Luisa María Calderón, pese a que ella además se benefició de los programas sociales del gobierno federal y del llamado de la iglesia a su favor.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Una democracia vacía

Más allá de los procedimientos que aseguran la competencia política con base en ciertas reglas básicas y la fundación de determinadas instituciones, la consolidación democrática de cualquier país descansa en varios elementos. Entre ellos destaca un sistema de partidos sólido, una sociedad civil activa y autónoma no sujeta a manipulaciones, y un Estado confiable, fuerte, eficiente y responsable o sea que rinda cuentas. La democracia requiere de un sistema de justicia que se respete, en primer lugar que sea respetado por el gobierno y que éste además, a todos los niveles, mantenga distancia con los partidos que los llevaron al poder para que los procesos electorales tengan absoluta credibilidad. Sin estos elementos, la democracia carece de calidad o simplemente está vacía.

Precisamente de vacía califica a nuestra democracia un estudio hecho en Francia por un grupo de investigadores. Es triste y en buena parte también es verdad. Así lo creo y tomo algunos ejemplos de la actualidad política para sostenerlo.

En los últimos años el avance democrático se ha traducido en debilidad estatal, una debilidad basada en la ineficiencia y la pérdida de legitimidad. Se dice cierto que el Estado no sería ineficiente sino hubiera caído en un problema de gobernabilidad derivado de la incapacidad de generar acuerdos en condiciones de pluralidad política, lo que viene sucediendo en México desde poco antes de la alternancia a nivel federal con la pérdida de mayorías en el Congreso situación que ha dificultado la actividad gubernamental. Por eso hoy se discute al cansancio sobre las soluciones normativas a este problema pensando equivocadamente que el asunto radica en un orden constitucional inadecuado para nuestro tiempo, que sí lo es.

Pero la negociación y la eficiencia no se decretan, ni dependen de mayoría legislativas. ¿Por qué pensar que los gobiernos divididos llevan forzosamente a la ingobernabilidad, por que pensar qué nuevos sistemas electorales, segundas vueltas, cláusulas de gobernabilidad o gobiernos de coalición van a ser soluciones para la gobernabilidad, por ser arreglos más modernos, más democráticos? En principio no hay normatividad perfecta y toda propuesta tiene intencionalidad política. Desde distintas trincheras se propone y se defienden los cambios que convienen a los distintos actores y se llega a pocos acuerdos, como lo ejemplificó el proceso reciente de reforma política, porque el problema es la incapacidad de llegar a ellos.

Por lo que se refiere a los partidos políticos, es tal en México su falta de representatividad y su crisis de legitimidad que para conquistar la causa ciudadana se atreven a dar luz verde, y aquí sí hay coincidencias, a iniciativas como la de las candidaturas independientes las cuales lejos de fortalecerlos y fortalecer nuestra democracia los puede debilitar aún más. Mi punto es que las democracias requieren de un control institucional del acceso al poder para impedir la emergencia de líderes populistas que se apoyen en una relación sin intermediarios con la gente, de forma tal que las instituciones mismas peligren. Por eso considero riesgosas las candidaturas independientes, si bien hoy la mayoría se congratula que al menos éstas fueron aprobadas.

Por otra parte, para no ser una democracia vacía México requiere de un sistema de partidos enraizados y con reconocimiento, partidos con estructuras y reglas bien establecidas. Ahora bien, la apertura democrática condujo en nuestro país a contiendas políticas fundamentalmente entre tres partidos grandes a nivel nacional con unos cuantos partidos chicos a menudo hacen alianzas, y a nivel regional de dos partidos grandes, raramente tres y partidos chicos que se les unen o compiten por su cuenta según sus conveniencias. De los tres partidos grandes sólo el PAN y el PRI pueden calificarse de institucionalizados. El PRD se encuentra, desde su origen mismo a partir de la fusión de varios partidos y de su conformación en corrientes en pugna, marcado por la fragilidad de su unidad.

Al respecto es triste el espectáculo que acaba de dar este partido en la elección de los nuevos integrantes de su Consejo General que nada menos es su máximo órgano facultado para definir los métodos de selección de sus candidaturas. Esta renovación no fue una decisión interna pues se había decidido posponer para después del proceso electoral del 2012, sino que fue impuesta por el Tribunal Electoral Federal a raíz de una queja de una minoría que se resolvió con apego a los estatutos y desconocimiento del conflicto y el daño que se generaría. En efecto los perredistas no pudieron sacar dichas elecciones sin una serie de atropellos que llevaron a que fueran suspendidas en cinco entidades, incluido el D. F., si bien se puede prever que los resultados sean impugnados en varias más.

Pero el daño no es nada más para los perredistas, sino para el sistema de partidos en conjunto del país; es dañino para sociedad que requiere de opciones políticos diversas, es decir que no cabe en el PRI y en el PAN, sin mencionar a los partidos chicos que son instrumentos de ciertos personajes que los dominan cuyo poder ha podido crecer por el financiamiento que reciben, las curules que ganan y las alianzas que establecen.

Este ejemplo además habla también de una sociedad manipulada, de gobiernos que interfieren en la vida de los partidos y de la difícil aplicación de la justicia.

Por eso insisto que nuestra democracia sí puede calificarse de vacía y más bien yo diría de gris.