miércoles, 13 de febrero de 2013

El Consejo General del IFE en la lupa


Las discusiones que ha habido en el seno del Consejo General del Instituto Federal Electoral en las semanas pasadas sobre los gastos en la contienda presidencial de 2012 me generan varias observaciones que quiero compartir con ustedes.
La primera se refiere a la forma en que se alinearon las votaciones en asuntos tan trascendentes como las tarjetas MONEX que el Partido Revolucionario Institucional distribuyó supuestamente para pagarle a  ciertos agentes electorales, o bien para revisar las multas que de ser necesario se tenían que aplicar por rebase de topes de campaña. En el primer caso de las famosas tarjetas votaron en contra de multar al PRI el Presidente Leonardo Valdés, Marco Baños, Francisco Guerrero y Macarita Elizondo y a favor Alfredo Figueroa, Lorenzo Córdova, Benito Nacif y María Marván. Al darse el empate fue que decidió votar Sergio García Ramírez quien primero se había excusado de hacerlo por tener amistad con algunos involucrados en el asunto tratado, figura en quien recayó la culpa de la exoneración atrayéndole tales críticas que ya ha presentado éste su renuncia al órgano.
Así ya no votó García Ramírez en el segundo caso de los posibles rebases de topes de campaña en el que se decidió devolver a la Unidad de Fiscalización el dictamen enviado, para que en julio sean revisados en conjunto los informes relativos a los candidatos presidenciales, diputados y senadores, por lo que por el momento no se aplicó multa alguna. A favor de tal medida que impidió que se afectara a los partidos que postularon a Andrés Manuel López Obrador, o sea al PRD, al PT y Movimiento Ciudadano, y que en cambio saliera ileso Enrique Peña Nieto abanderado por el tricolor y el Partido Verde Ecologista de México votaron otra vez juntos Alfredo Figueroa, Lorenzo Córdova, Benito Nacif y María Marván ahora con Macarita Elizondo y en contra de que se pospusiera la discusión del dictamen propuesto los demás.
Las alineaciones de las votaciones emitidas no son neutrales y corresponden a la selección de los mal llamados consejeros ciudadanos por cuotas partidistas y vetos cruzados, en el falso supuesto que la suma de subjetividades y la negociación construyen imparcialidad y equidad. Se dice con justa razón que Benito Nacif y María Marván tienen inclinación panista, que Alfredo Figueroa y Lorenzo Córdova son de izquierda, que Marco Baños y Francisco Guerrero no esconden su simpatía priista y que Macarita Elizalde llegó al IFE apoyada por el PAN aunque es más independiente como Leonardo Valdés, quien sin embargo es probable que esté buscando su relección a pesar de negarlo.
El asunto es serio, porque no es un caso único sino que una investigación exhaustiva de todas las decisiones que se han tomado en el IFE (como algunas que ya se han hecho sobre ciertos períodos) seguramente reflejaría esta politización aún en los períodos de mayor legitimidad de la institución, como fue la de la presidencia de José Woldemberg. Entonces el IFE gustó por los resultados electorales que produjeron la alternancia y porque se multó al PRI tras el Pemexwate. Ahora gusta menos porque regresó el PRI al poder y quizás otros partidos pueden resultar multados. Es tiempo, me digo quizás como muchos, de revisar no sólo el alcance de esta institución sin embargo ejemplar sino de repensar la conformación de su Consejo General.
Ahora bien, otro punto que quiero tratar con mayor profundidad es el de la segunda medida tomada que se mencionó. Me congratulo que por lo menos aún no se haya decidido multar a la Coalición Movimiento Progresista, mientras la campaña del actual Presidente sale ilesa de la revisión de su contabilidad. Todos los interesados pudimos atestiguar que los candidatos punteros empezaron su campaña mucho antes de los tiempos oficiales: Peña Nieto desde el 2005 en que llegó a gobernador del Estado de México, López Obrador desde el 2006 en que se negó a aceptar su derrota en la elección presidencial de aquel entonces. A saber cuánto cuesta realmente una campaña presidencial, pero las de ellos dos se excedieron sin duda de gastos permitidos. Soy de las que creen que ninguno de los dos ganó o perdió por dinero aunque reconozco que los gastos de ambos se destinaron a distintas partidas, con distinta modalidad. Sí es cierto AMLO era menos ostentoso, pero hubieron gobiernos como el del Distrito Federal que por años trabajó por asegurarle votos a través de programas sociales y eventos multitudinarios. ¿Cuanto pudo costarle a los suyos el apoyo al movimiento #YoSoy132? Esta y otras son preguntas que nos quedaron sin respuesta. Por su parte tras su descomunal presencia en medios durante años, Peña Nieto supo seguirse imponiendo en tiempos oficiales como mejor e inevitable única opción para México organizando concentraciones espectaculares y seguramente costosísimas. En este sentido también nos cabrá siempre la duda de si hubo o no algún financiamiento suyo que explique lo inflado que resultaron las preferencias prelectorales a su favor señaladas por  casas encuestadoras.
Con todo ello, lo cierto es que muchos de los gastos comentados no se pueden contabilizar y con la normatividad vigente al PRI y al PVEM le salió bien la tirada porque supongo que supieron esconder gastos, disfrazar costos reales y acomodar bien sus cifras gracias al prorrateo entre campañas federales, mientras que es posible que el PRD, PT y Movimiento Ciudadano hayan también hecho ciertos manipuleos con sus cuentas pero no usaron suficientemente a su favor el recurso disponible para ello de prorratear y las sumas terminaron afectándolos. El problema que veo es que como este resultado no le gustó a la mayoría, a pesar de no cambiar el criterio de poder prorratear entre todas las contiendas (en un momento dado hubieron dos votos que así lo pedían), decide devolver el dictamen recibido para que la unidad correspondiente (curiosamente a cargo de alguien llamado Alfredo Cristalinas) precise los criterios para poder prorratear aclarando lo que debe entenderse por beneficio, en tanto según el artículo 177 del Reglamento de Fizcalización del IFE el prorrateo que no puede exceder al 50% del gasto total debe operar en concordancia con las campañas beneficiadas.
¿Qué esperan aquellos que se oponían al absurdo resultado de multar a la Coalición Movimiento Progresista y no a la mancuerna de priistas y ecologistas? En principio observar en conjunto todas  las campañas federales, como debía haber sido si no se hubiera exigido adelantar la revisión de las presidenciales. Eso está bien, mas apunto dos elementos. Primero no se puede definir a posteriori criterios que afecten cuentas que se presentaron cuando no existían, y segundo el concepto de beneficio que toda campaña presidencial aporta a otras campañas simultáneas del mismo partido me parece difícil de acotar ya que el análisis político ha demostrado el arrastre del voto que una campaña de carácter más importante, como la presidencial, produce en la votación de campañas menos importantes, como la de diputados y senadores del mismo partido. Luego entonces, a mi juicio, todos los partidos tenían la prerrogativa de poder prorratear los gastos de sus campañas presidenciales hasta el tope permitido por la normatividad vigente en el momento que se desarrollaron.       
Los órganos competentes deben tomar sus decisiones conforme a derecho y no en función de que gusten o disgusten sus consecuencias. Si no lo hacen así, podemos sospechar de su parcialidad.

martes, 29 de enero de 2013

El nuevo gobierno: fragilidad de una política mediática


Los analistas y público interesado en general han venido siguiendo, durante casi ya dos meses, al gobierno de Enrique Peña Nieto para dimensionar el alcance y consecuencias del regreso del Partido Revolucionario Institucional (PRI) al poder federal. De frente a la nueva realidad de una administración que trabaja con un estilo tan diferente al que tuvieron los panistas, unos se extreman en elogios en exclamaciones de al fin las riendas las tienen quienes saben negociar, otros más cautelosos no se quieren dejar confundir por las apariencias, y desde luego están quienes a la par que sanan las heridas de la derrota construyen su papel de oposición o preparan proyectos políticos alternativos.
Lo cierto es que, por más que cuide su imagen, Peña Nieto no la está teniendo fácil: por un lado su andar a galope le arrastra descuidos imperdonables como las recientes desafortunadas declaraciones patrimoniales que sembraron más dudas que transparencia expresaron, por otro lado su política lo lleva a impulsar la construcción de  acuerdos de gran fragilidad como puede ser el Pacto por México o contradictorios como de conseguirse sería la alianza del PRI y el Partido Verde Ecologista con Nueva Alianza en los comicios estatales que se llevarán a cabo este año en 14 entidades, en una de las cuales en Baja California Norte se elegirá gobernador, cuando el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) que está detrás de este partido aún se moviliza en contra de la recién aprobada Reforma Educativa.
De ese tamaño son los malabarismos que se quieren hacer porque, de entrar en detalle en el análisis de lo que es el Pacto por México, se ha dicho con acierto que involucra a los partidos más importantes del país mas cabe señalar que lo han firmado sus dirigencias nacionales y que al menos el Partido Acción Nacional y el Parido de la Revolución Democrática enfrentan divisiones internas que complican las negociaciones futuras y el apoyo que se otorgue a las políticas gubernamentales. A ello hay que añadir los desacuerdos que surjan en el seno del PRI, como al menos yo pienso se verán cuando se discutan las reformas hacendaria y energética. No por nada se ha pospuesto tal discusión al próximo semestre, y es parte de lo que se quiere planchar en la próxima asamblea de este partido.
El Pacto por México es frágil porque el Presidente Peña optó por un gobierno centralizador aunque incluyente. De esta forma en un esfuerzo constante tendrá que conseguir el apoyo necesario principalmente para más de 60 de los 90 puntos que comprende el documento, en tanto pasan por el Congreso al que le tiene que dar su lugar. Hoy precisamente se reúne con los diputados priistas, ya habiéndolo hecho la semana pasada con los senadores en Bahía de Banderas. A través del Pacto y de su Consejo Rector Peña Nieto abandera las negociaciones necesarias y más allá del poder parlamentario fortalece la posibilidad de llegar a puntos de equilibrio. Muy difícil la tiene, siendo que otro camino para él que no se moviera como lo hace el suyo entre el presente y el pasado hubiera sido el decidirse de forma más radical por conformar un gobierno de coalición que reconstruyera la gobernabilidad en México, no se quedara en el nivel mediático, ni corriera  posiblemente el riesgo de abortar.
Sí, los medios y su buen manejo le han facilitado al nuevo gobierno una luna de miel que le ha atraído más apoyo que rechazo según constatan las encuestas, pero también los medios son acaparados por notas y comentarios que afectan irremediable y negativamente este regreso del PRI, sin que siempre haya error de por medio como fue en el caso de las declaraciones patrimoniales. Al respecto cabe mencionar dos eventos que quizás voluntariamente se resolvieron el mismo día o sea el miércoles pasado con la misma lógica, con la que concuerdo, sin dejar de ver que afectan a Enrique Peña Nieto. Me refiero a la salida de Florence Cassez de prisión y a la exoneración por parte del Instituto Federal Electoral (IFE) del PRI en el caso Monex.
¿Por qué digo que quizás no fue casual que ambos hechos coincidieran? La revisión del caso  de la ciudadana francesa encarcelada fue sin duda un distractor de la discusión en el Instituto Federal Electoral de los famosos monederos electrónicos, los cuales fueron pieza importante de la impugnación de Andrés Manuel López Obrador de la contienda presidencial pasada.
¿Por qué digo que ambos asuntos se resolvieron con la misma lógica? En el caso de Florence Cassez, la Corte Suprema de Justicia (con tres votos a favor y dos en contra) no la absuelve de los delitos que le imputan sino declara que no se le puede juzgar por los vicios que tuvieron el proceso de su aprehensión y la obtención de los testimonios que la inculpaban. Obtiene así un amparo libre y llano que le permite salir de prisión, sin ser declarada inocente. En el caso Monex la Unidad de Fiscalización del IFE recoge información sobre la triangulación de dinero que llevó a los monedores, con lo que se prueba la legalidad del contrato del PRI; así en el Consejo General (con cinco votos contra cuatro) se le exonera hasta ahora (determinándose que la partida corresponde a gastos ordinarios y no extraordinarios lo cual podrá tener consecuencias), si bien por considerarse un asunto que queda fuera de la jurisdicción de la institución no se resuelve sobre las sospechas que arroja la necesidad de esta triangulación, el estatus de las empresas involucradas, ni sobre todo el origen mismo del dinero. Con ello el expediente irá a parar a otros organismos.
Así las cosas, en el asunto de Florence Cassez nos quedaremos para siempre con la duda de su nivel de responsabilidad en la comisión de delitos, aunque el asunto de Monex todavía es posible que se revise hasta sus últimas consecuencias. En ambos casos la mayoría de la población está enojada y ello se revierte en la imagen de Peña, porque por un lado la sociedad está harta de la violencia generalizada y poco importa el debido proceso si la Cassez es considerada como una culpable privilegiada liberada por un nuevo clima de impunidad, beneficiada por una mayoría que hizo posible el voto del ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena de nueva inserción en la Corte bajo influencia priista. Y por otro lado en el caso de Monex, la gente ve en la posición de los consejeros electorales favoritismo hacia el partido en el poder por parte de aquellos cuya entrada promovió precisamente el PRI, así como por el consejero presidente Leonardo Valdés quien se dice busca su próxima relección. En particular con profundas críticas fue recibido el que Don Sergio García Ramírez primero se excusara de votar por tener lazos de amistad con alguna de las partes, a saber la familia de Gabino Fraga, y luego sin embargo lo hiciera para llegar a un desempate  en la votación. Ahora bien, a demás de considerar que hubo favoritismo, muchos con razón dudan que el asunto sea revisado con transparencia por organismos bajo control gubernamental como son la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (FEPADE) y el Servicio de Administración Tributaria (SAT). En todo caso, la decisión del IFE se impugnará.
En este principio de sexenio Enrique Peña Nieto lucha con dificultad por recuperar fuerza para la institución presidencial tanto como legitimidad y eficiencia en la toma de decisiones. Su empeño hasta ahora ha estado sobre todo en construir una nueva imagen, la cual prende de alfileres.

miércoles, 16 de enero de 2013

Gobiernos de alternancia y frustración de expectativas


El desencanto con un gobierno de alternancia que haya generado grandes expectativas, puede llevar a un revés  del que no se reponga fácilmente. Lo pienso cuando reviso los últimos acontecimientos de la política en Francia y recuerdo con qué entusiasmo en mayo del año pasado, al menos más de la mitad de la población recibió el arribo a la Presidencia de Francois Hollande quien impidió la reelección del cuestionado Nicolás Sarkosy, a quien incluso ahora se le investigan ciertos actos así como sus gastos de campaña. Para este enero la popularidad del actual Presidente ha bajado a menos del 40%, según un sondaje que se publicó ayer en el periódico Nouvel Observateur. Incluso 25% de las opiniones sobre él son muy negativas.
Cabe señalar que la derrota de Sarkosy  sumó a su partido, la UMP, en la crisis esperada. En noviembre se celebraron elecciones para renovar a su dirigencia que fueron impugnadas por fraudulentas. Tras una larga negociación que llevó incluso a la escisión en la Asamblea de un grupo de diputados en apoyo al exprimer ministro supuestamente perdedor en la contienda, Francois Fillon, se optó apenas la semana pasada uno por una dirección colegiada con el grupo de su contrincante, Jean Francois Copé, quien se había declarado ganador y había asumido ya las riendas del partido y dos por la realización lo más pronto posible, o sea este año, de nuevas elecciones.
La importancia de esta disputa no es menor porque la mirada la tienen puesta ya en la candidatura presidencial de 2017, en el marco de las dificultades que enfrenta Hollande y la posibilidad de que los socialistas  se queden en el gobierno sólo un periodo (que en Francia es de cinco años). Pero las críticas le emanan a la actual administración de éste y de varios frentes más. Veamos.
La crisis económica que atraviesa Europa y toca a los franceses con una escalada de desempleo incontenible, ha llevado a malabares para a través de cambios administrativos poder hacer más con menos  y lograr ajustar el presupuesto sin reducir las inversiones sociales. En esta misma línea se consideró exitoso el acuerdo logrado el viernes pasado para reformar el mercado de trabajo, acuerdo que ha encabezado la secretaria del ramo Marisol Touraine  (hija del prestigiado sociólogo Alain Touraine) y han avalado los principales sindicatos del país, en un intento por conjugar más seguridad para el empleo y más flexibilidad para las empresas. Mas sin embargo los ecologistas, el Frente de Izquierda que comprende a la ultraizquierda y aún el ala de izquierda del Partido Socialista han lanzado un llamado para no avalarlo, es decir no convertirlo en ley, en tanto juzgan que el acuerdo se inclina a favor del patronato. Asimismo se han anunciado movilizaciones de importantes organizaciones opuestas a la conclusión del pacto señalado.
Los dolores de cabeza no han de dejar al Presidente Hollande y tocan diversos temas. Por ejemplo está el asunto de la discusión que a finales del mes, el día 29, se va a plantear en la Asamblea sobre la legalización del matrimonio y la adopción para homosexuales, que fue una promesa ingenua de Hollande en campaña y hoy ha sublevado a cientos de miles de franceses con el apoyo de las escuelas católicas privadas. El domingo hubo una manifestación insólita en París de cerca de medio millón de personas (según los organizadores), y eso que el Frente Nacional de ultraderecha ha declarado en la voz de Marine Le Pen el que prefiere  no posicionarse ni participar en esta discusión habiendo otros asuntos mucho más urgentes para el país, lo cual no ha dejado de producir desconcierto y oposición al interior de ese partido. Así es la derecha, bajo el principio de la violación a los principios que fundan la familia, la sociedad y la civilización, la que está abanderando la oposición a las uniones entre gays y al hecho que puedan adoptar hijos. Ahora tratan de llevar el tema a un referéndum, instrumento que apoya para tal caso cerca de 70% de la población mas puede no caber por no tratarse de una reforma ni económica, ni social, ni ambiental.
A lo ya mencionado se suman otros asuntos de importancia internacional, que nublan todavía más el horizonte del gobierno francés. Primero la muerte el jueves en París de tres militantes kurdos ligados al Partido de los Trabajadores de Kurdistan, lo cual también llevó a una manifestación el fin de semana desde luego menor. Piden el que el PKK no sea considerado una organización terrorista, cuando lo que se busca es que se resuelva el problema kurdo en Turquía.
Para el colmo, la alerta terrorista ha subido de nivel (es nivel rojo sin llegar a escarlata que es cuando un atentado es eminente) por la amenaza del movimiento fundamentalista de África del Oeste de represalias por la intervención francesa en Mali. En efecto Hollande decidió el viernes pasado mandar tropas a ese país, en respuesta a la ayuda que le pidió su presidente Traore Dioncounda cuyo gobierno lucha desde hace meses, casi un año, contra el grupo rebelde moujahidista que ha venido avanzando desde el norte del país y se acerca cada vez más a Bamako la capital, por lo que ha convocado a los ciudadanos a unirse para reconquistar el territorio perdido aunque de hecho decenas de miles de malis (se habla de 30 000) huyen de los combates. A este esfuerzo se sumaron Nigeria y Senegal, además de que varios estados incluyendo Estados Unidos manifestaron su preocupación (incluso el Reino Unido, Bélgica y Dinamarca mandaron equipo), como bien lo ha anunciado el Secretario de Asuntos Exteriores Laurent Fabius quien aseguró también el apoyo de la ONU. Pese a los logros que aparentemente está teniendo la operación en tanto los bombardeos han llevado a los rebeldes a replegarse, la baja de soldados franceses ha comenzado y el gobierno socialista ha tenido además que responder por el fracaso la madrugada del sábado de una operación de rescate de un rehén francés, Denis Allex, que permanecía desde julio del 2009 en Somalia en manos de los Chabaab.
Demasiados problemas son todos estos para el Partido Socialista en el poder en  Francia, como para mantener esperanzada a la población. Y eso que no mencionamos ni los desafortunados cortes eléctricos, ni la huida de millonarios para evitar iniciativas fiscales que los tienen en la mira. Al respecto, gran escándalo hizo el caso del actor Gérard Dépardieu.
La baja de popularidad de Hollande se queda incluso corta en reflejar el desencanto. Finalmente me digo yo al repasar estas noticias: en nuestro país  un sexenio como el de Enrique Peña Nieto, que ha comenzado con gran dinamismo y eficiencia política, puede muy pronto también ver desmoronarse las simpatías que produce y acabarse esta luna de miel que vive con sus debilitados opositores, panistas como perredistas. Su contexto político no es menos difícil; sus retos no son menores; algunos coinciden. Mientras no haya en México resultados, todo prende de alfileres para los priistas. Lo deben entender los organizadores de su próxima Asamblea.                    

Sobre la debilidad partidista. Trabajo parlamentario y perspectivas electorales.


El avance democrático en México requiere de partidos políticos fuertes que fomenten una participación genuina de los ciudadanos y una competencia entre ellos transparente, a través de la cual incidan en el destino del país. Sin embargo mientras su legitimidad y más aún la confianza en las elecciones son grandes pendientes de nuestra democracia, nuestro sistema partidista enfrenta una situación que puede ser vista como paradójica.
Por una parte en el Congreso desde luego el papel del Partido Revolucionario Institucional (el PRI) en tanto partido en el poder está siendo protagónico en la rápida transformación institucional que impulsa el gobierno federal, pero igualmente el Partido Acción Nacional (el PAN) y el Partido de la Revolución Democrática (el PRD) están  muy activos en el marco del Pacto por México. En este sentido es importante la reciente instalación del Consejo Rector de dicho pacto a través del cual se planea un trabajo conjunto de los grupos parlamentarios con miembros del gabinete, representantes partidistas y grupos especializados para consensuar puntos de vista sobre las  iniciativas que vienen. Según se ha informado serán  la de telecomunicaciones y de responsabilidad hacendaria para estados y municipios, en tanto no se considera aún comenzar con la redacción de las reformas hacendaria y energética. ¿Qué revela la instalación de este consejo y su agenda? A mi parecer uno el que se quiere evitar el empantanamiento de las discusiones en las Cámaras, pues los mismos grupos parlamentarios revelan contradicciones que dificultan los acuerdos los cuales se pretende por esta vía construir desde afuera, y dos que el trabajo de negociación de las próximas reformas no se espera fácil.
Y si por este lado los partidos se están fortaleciendo a la vez que están reflejando dificultades internas, no son menos las que este año enfrentarán en el terreno electoral como resultado de elementos que también los debilitan. Al respecto en estos primeros días del año destacan ciertas noticias que nublan el futuro tanto del PAN como del PRD principalmente, de tal forma que se justifica el miedo que algunos tenemos sobre el efecto que el regreso del PRI a los Pinos pueda tener en empobrecimiento de verdaderas opciones partidistas para la sociedad.
En cuanto al PAN el resultado que acaba de publicar hace poco más de una semana su Registro Nacional de Miembros  (resultado que se presentará el próximo día 24) del proceso de refrendo que se llevó a cabo del 1° de octubre al 14 de diciembre de 2012 arrojó una disminución de su militancia del 80%, cuando se esperaba que al perder la Presidencia fuera importante pero no a tal grado. [En concreto el padrón de panistas declarados pasó a ser de 354,461 miembros activos y 1,514,106 adherentes (en total 1,868,567) a 205,033 miembros activos y 163,220 adherentes  (en total 368,253).] Si bien la fuga de panistas adherentes como era de esperarse fue terrible en tanto casi alcanzó el 90%, la desbandada de miembros activos aunque sólo haya sido de 42% es todavía más preocupante.
En efecto los adherentes en el PAN son aquellos que contribuyen a la realización de los objetivos del partido sin contraer derechos ni obligaciones, y como dice bien su dirigente Gustavo Madero es lógico que estando los panistas en el poder su número se haya inflado por el interés personal de muchos de obtener beneficios principalmente acceder a puestos de gobierno. En cambio se hubiera esperado más fidelidad de los miembros activos que son aquellos que se comprometen a participar en forma permanente y disciplinada en el partido adquiriendo derechos y obligaciones. Pero no hubo tal fidelidad, ni siquiera de importantes figuras que no refrendaron su militancia, como el expresidente Fox y los exgobernadores Patricio Patrón de Yucatán y Héctor Ortiz de Tlaxcala.
La pregunta que los analistas políticos nos hacemos ahora es qué tanto estas cifras anuncian la disminución de la votación panista en las próximas contiendas, en primer lugar las elecciones locales que se llevarán a cabo durante 2013 en 14 entidades más la elección para gobernador en Baja California Norte. Tengo que confesar que si bien por mi parte había venido insistiendo en que el fracaso electoral del PAN en 2012 no debía ocultarnos la fuerza que sigue representando su electorado, hoy veo con más incertidumbre lo que a  ese partido se le puede esperar. De hecho los porcentajes de refrendos fueron relativamente altos  precisamente sólo en las entidades que gobierna como Sonora, Baja California Sur, Guanajuato o Puebla. En estados en los que en julio el priismo demostró estar en crisis sólo en Nuevo León se dio un  refrendo similar, pero no se extendió a Veracruz o Tamaulipas. Se suma así el que en estos casos no parece crecer la simpatía por el PAN con el que en otras entidades el bajo porcentaje de refrendos parece estar asociado a un panismo en crisis, como son los casos de  Tlaxcala y Morelos. Ello no pronostica nada bueno para el partido.
Por último quiero tocar el tema del debilitamiento que seguramente se sentirá en el PRD pese a que lo niegue su dirigencia, pero también en el Partido del Trabajo y en Movimiento Ciudadano, por la constitución de Morena cuya solicitud de registro se presentó el lunes antepasado ante el Instituto Federal Electoral. La idea es que pueda participar en las elecciones de 2015, pero es un hecho que afectará ya los resultados electorales de este año. En efecto los responsables de la constitución de este partido estarán muy movilizados ( de hecho han declarado que no dejarán de ser movimiento), pues deben celebrar asambleas en presencia de funcionarios del IFE por lo menos en 20 estados o en 200 distritos electorales a las que asistan no menos de 3000 o 300 afiliados respectivamente. De seguro ello beneficiará, o bien  perjudicará, a los grupos de izquierda cercanos e igualmente a los lejanos a Andrés Manuel López Obrador según vaya avanzando con éxito o no. Piénsese que hoy comienza una intensa campaña de afiliación. El requisito es lograr el apoyo mínimo de 220,000 ciudadanos, pero su meta es sumar 1,500,000 “morenos”.                
Que paradójico puede resultar así el que se convoque a los partidos políticos a la responsabilidad de participar en la definición de las políticas públicas, el que tengamos un Congreso tan activo, el que vayan a haber además de candidatos independientes muy posiblemente más partidos políticos en México, pero que éstos en México no parezcan encaminarse hacia un mayor fortalecimiento, ni provoquen la credibilidad deseada.

miércoles, 9 de enero de 2013

Balance político 2012 y pronósticos 2013


Siendo principios de año, se me ocurre compartir con ustedes una reflexión sobre la importancia que el 2012 ha tenido para nuestro país desde el punto de vista político y las perspectivas para 2013 en este renglón. México vivió la segunda alternancia a nivel federal desde la apertura que hace treinta y cinco años nos hizo transitar de un monopartidismo hegemónico que se instauró tras la Revolución, a otro sistema de pluralismo limitado el cual  caracteriza nuestra actual democracia aún imperfecta.
Hace un año se creía que el regreso del Partido Revolucionario sería arrasador; no lo fue así. Los resultados de la contienda presidencial no fueron tan cerrados como en el 2006 pero dejaron la prueba de que por más que el Instituto Federal Electoral funcione óptimamente y cuente bien los votos, no conseguimos la organización de elecciones plenamente creíbles para todos los ciudadanos. Así enfrentamos los retos de hoy. La nueva correlación de fuerzas refleja una sociedad dividida sobre la base de una realidad que puede parecer prometedora, pero resulta también justificado ver con escepticismo. Me explico.
Entiendo, sí, que existe un porcentaje importante de mexicanos que se entusiasma con el gobierno de Enrique Peña Nieto que en un mes ha demostrado tener un empuje y una capacidad de conducción política que se añoraban en las administraciones panistas. Su programa recoge la concepción de quien pareciera ser un gran estadista, en tanto su diseño parte de algunos principios claros, desemboca en ciertas acciones precisas a emprender y logra concretar un gran acuerdo en torno a un centenar de políticas. En efecto su capacidad de negociación ha sentado a su mesa a dirigentes y gobernadores de los principales partidos de oposición.
Además en el Congreso, en el período de sesiones que acaba de terminar, se ha avanzado con una intensidad de la que no recuerdo precedentes. El expresidente Calderón fue quien hizo posible la Reforma Laboral y avances importantes en cuanto a transparencia gubernamental, objetivo que Peña Nieto también impulsó con la redefinición del Instituto Federal de Acceso a la Información. A ello se añadió los cambios a la Ley Orgánica de la Administración Pública, la Reforma Educativa y la aprobación expedita de la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos.
La pregunta entonces es por qué, aún con estas pruebas de eficiencia, muchos no confían en el  nuevo gobierno. Creo que esos mexicanos por una parte descubren que su discurso, basado en un gran profesionalismo en el manejo de imagen y medios, está diseñado precisamente para despertar esperanzas que pueden no tener sustento. Igual pueden pensar como yo que, si bien el diagnóstico de la crisis de gobernabilidad y más aún de la crisis del Estado en México es correcto, nuestros problemas, retos y oportunidades se abordan de forma limitada en tanto las soluciones propuestas se refieren casi exclusivamente a un fortalecimiento institucional en el contexto de una democracia plural. Sin embargo el hecho es que los partidos políticos han perdido representatividad y subsiste una parte de la sociedad que se siente ajena e ignorada, pero también teme una regresión autoritaria con el PRI de nuevo en los Pinos.          
La coherencia y eficiencia de este primer mes del sexenio no puede ocultarnos las protestas del primero de diciembre pasado, ni la obscuridad del manejo de los cuerpos de seguridad que las enfrentaron, ni más recientemente la marcha silenciosa de los zapatistas del 21 de diciembre, con el anuncio el día 31 por el subcomandante Marcos de que se darán a conocer varias iniciativas suyas de carácter civil y pacífico. Así no se puede dejar uno de preguntar si en 2013 este gobierno tendrá efectivamente un mayor control de la violencia y de la inseguridad en el país, si los poderes fácticos sobre los que el Presidente se quiere imponer no tendrán mayor capacidad de respuesta a la disminución de su poder como demostraron las reacciones recientes a la Reforma Educativa del SNTE bajo el liderazgo de Elba Esther Gordillo.
La duda es qué tanto están planchados los pasos de Peña Nieto incluso al interior de su propio partido, qué tanto cede más allá de su voluntad y si a mediano plazo ello no se le revertirá. Por ejemplo ¿es todavía viable una reforma energética en los términos que en su campaña proponía? O será que ahora éste se concentrará, y ya es mucho, en la reforma hacendaria y en su gran proyecto de reforma al sistema de salud. Y dos puntos más de la mayor importancia: ¿le serán favorables las condiciones económicas y qué tanto más puede resistir una sociedad con una estabilidad que hemos visto endeble?
Si los retos políticos de México son muchos, los retos económicos y sociales no lo son menos, de donde pese al espíritu festivo que debemos mantener por las fechas, considero que el escepticismo sobre el sexenio que empieza es justificado.

domingo, 16 de diciembre de 2012

A diez días del sexenio


A diez días de la toma de posesión de Enrique Peña Nieto como Presidente de la República, se han sucedido hechos que con razón pueden despertar en muchos la esperanza de que el país tenga una mejor conducción política mas también hay indicios que justamente le revelan, a quienes no creen en él, que su estilo de gobernar se sostiene en un discurso esperanzador sin suficiente sustento y que medidas suyas lo muestran atado de manos y al menos contradictorio.
No se puede negar el que Pena Nieto se propone ser un líder moderno que optimice las oportunidades de México y afronte integralmente sus graves problemas y retos. Mas allá de las reformas estructurales que quiere sacar adelante nos presentó un programa delineado en su exposición en un legado histórico liberal, revolucionario y democratizador fundado en algunos principios básicos, y aterrizado en acciones concretas que a toda prisa ha echado a andar.
Ayer nada menos en la línea de abatir nuestro rezago educativo de la forma simbólica que le es tan apreciada en el recinto que alberga parte de nuestro tesoro cultural, el Museo de Antropología e Historia, presentó una iniciativa de reforma que prevé cambiar el artículo tercero de la constitución para establecer la calidad de la docencia como una garantía. La idea central es recuperar la rectoría del Estado en el sector a través de un Sistema Nacional de Evaluación que se aboque a identificar las necesidades para mejorar la enseñanza. Ello implicaría posteriormente la modificación de la Ley General de Educación y la  recuperación de la asignación de plazas de maestros con lo que dejarían de ser vitalicias y hereditarias. Nadie desconoce que tales medidas representan un golpe fuerte al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación de Elba Esther Gordillo a quien hasta ahora en sus nombramientos no le otorgó, como los gobiernos panistas, espacios en la burocracia central.
Considero que es un acto osado y valiente que puede sentar un parteaguas  como puede quedarse también en un ataque  de corte espectacular a un poder fáctico que no puede acabar, porque también  el que salgan sus medidas depende en parte del apoyo que tenga de los así sean diez diputados y la única senadora que el PANAL el partido de Elba Esther tiene en el Congreso.
En ese mismo sentido Peña Nieto firma un acuerdo de gobierno importantísimo con las principales fuerzas opositoras del país en el que se muestra un gran negociador, pero de repente no sabe uno si puede funcionar su proyecto con las concesiones que otorgó para sacar adelante con visión demasiado inmediatista varios programas asistenciales caros a las izquierdas, así como la reforma educativa que comentamos, además de otra no menos teatral a saber la de telelecomunicaciones que se va nada menos que contra los monopolios televisivos, así como la ley nacional de responsabilidad hacendarias que complace a los panistas.
Al menos eso pensé a raíz de que hace una semana se dio a conocer un aparente avance en el Senado para sacar adelante la reforma a la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, según el deseo del Presidente de desaparecer las secretarias de la Función Pública y la de Seguridad para el mejor ejercicio de su gobierno, reasignando funciones a otras secretarias y a nuevas dependencias. La iniciativa fue recibida con bastantes críticas por lo que toca al diseño de una supersecretaría de Gobernación con carácter político a la vez que de control público. De aquí que la oposición decidiera aprobarla, con la salvedad de asegurarse de que no hubiera retrocesos autoritarios para lo cual pidió que los altos mandos policiacos fueran ratificados por la Cámara Alta. Los priistas parecían haberlo aceptado, al menos esto fue lo que se publicó el martes pasado,  más el jueves 6 los partidos se enfrentaron dejando ver la fragilidad de sus acuerdos. Al verse panistas y perredistas  en minoría por algunas ausencias de los suyos, para evitar un madruguete de los priistas en el que hubieran podido retractarse, interrumpieron la sesión por falta de quórum pese a las protestas de los senadores del PRI. Hoy hay sesión nuevamente en el Senado con el objetivo de destrabar el problema.
¿Qué debemos creer de Enrique Peña Nieto? ¿Tiene todos los hilos en la mano? ¿Está siendo rebasado por sus legisladores y operadores? ¿Es más que una figura mediática, buenos discursos y propósitos? ¿Tiene el poder de imponerse a tamaños intereses como parece querer? ¿Privilegia sí, o no, los cánones democráticos en el ejercicio de su gobierno? ¿Qué tanta tendencia autoritaria tiene?
Las presiones de Peña Nieto son múltiples como múltiples son los aspectos que tiene que considerar en sus decisiones. Se vio en la composición de su gabinete donde instaló pesos políticos fuertes en las carteras necesarias (tales fueron los nombramientos de Osorio Chong en la SEGOB o Chauffet en la SEP) y otros muy valiosos desde el punto de vista técnico, algunos muy jóvenes, en lugares estratégicos (como Videgaray en Hacienda, Meade en Relaciones Exteriores o Losoya en Pemex) sin olvidar a Rojas en la CFE o González en el IMSS, pero también les abrió espacio a gente de su confianza como por ejemplo a Ruiz Esparza en Comunicaciones así como amarró intereses y pagó favores con Coldwell en Energía. Parece ser que el común denominador en casi todos los nombramientos es que son gente que ha probado arrojar buenos resultados, pero los hay también inexpertos como Claudia Ruiz Massieu en Turismo. Al respecto, no me gusta que en esta última lógica haya sacrificado la subsecretaría de derechos humanos en manos de Lía Limón que nada sabe de la materia. Este nombramiento puede leerse como desinterés del Presidente en el tema, aunque puede ser que esté ligado a contener a Elba Esther Gordillo en tanto durante su paso por la SEP hace tantos años su padre Miguel Limón entabló con la maestra una amistad que por cierto la llevó a ésta a promover la llegada de Luis Ugalde al IFE en 2003 cuando fuera esposo de la ahora subsecretaria.
El hecho es que el respeto por los derechos humanos debe ser una de las prioridades de una sociedad que necesita permanecer vigilante ante esta nueva administración. Como prueba de botón las arbitrariedades ya documentadas  cometidas en varias detenciones de manifestantes en las protestas el día de la toma de posesión. La respuesta de Peña Nieto a la falta de preparación de las policías en México está ligada a la posición que lleven hoy los priistas al Senado.
Ante la situación, me parece justificado permanecer escéptico.

La nueva administración federal


Estamos a cuatro días de la toma de posesión de Enrique Peña Nieto. En los medios de comunicación se barajan los nombres de quienes ocuparán los cargos públicos más importantes en el nuevo gobierno. La toma del control del aparato burocrático requirió la semana pasada de dos medidas que se tomaron en el Congreso las cuales revelan el impulso de eficiencia que el próximo Presidente desea impregnarle desde el primer momento a su gestión, de frente a sus mayores retos a saber la debilidad del ejecutivo y la crisis de gobernabilidad del Estado, ambas características que le impregnaron al sistema político mexicano la pluralidad y una violencia en ascenso e incontrolada en el país. Me refiero uno, a la Reforma a la Ley de Servicio Profesional de Carrera y dos, a la modificación de la Ley Orgánica de la Administración Pública que definitivamente le regresan a ésta el sello priista.
Según yo entiendo, contrariamente a lo que algunos analistas han afirmado, el primer cambio no debe entenderse como atentado a la profesionalización de la carrera burocrática que originalmente buscó el panismo y logró tan pobremente, sino de liberar miles de plazas de alto nivel al menos más de 4000 a nivel de directores generales y adjuntos ubicadas en 74 áreas y organismos. En efecto los priistas aseguran que los calderonistas colocaron irregularmente a simpatizantes y amigos en importantes puestos que ahora quieren los peñistas para el ejercicio de su programa de gobierno.
Por lo que se refiere a los cambios en el organigrama de la administración pública, la intención parece ser una simplificación en una lógica diferente de ejercicio del poder de forma más piramidal. Peña Nieto, a decir de sus allegados, parece preferir una mayor concentración de poder en superministros a su mando. En este sentido desaparecerán dos secretarías, la de Seguridad Pública que creó precisamente Vicente Fox y la de la Función Pública cuyas tares las absorberá en parte la Secretaría de Hacienda que se encargará de recabar las declaraciones patrimoniales de los altos funcionarios y la nueva Comisión Anticorrupción que se está conformando.
De esta manera tendrán de entrada más funciones la Secretaría de Hacienda y sobre todo la Secretaría de Gobernación, sino también la Secretaría de la Reforma Agraria y la de Desarrollo Social. La de la Reforma Agraria supuestamente para propiciar un mayor orden en el desarrollo, por lo que se le añadirá competencia en materia territorial y urbana. La del Desarrollo Social para reforzar el combate a la pobreza y la desigualdad, por lo que se pensó que tenía que controlar los organismos creados durante las últimas décadas para la atención de jóvenes, adultos mayores, personas con discapacidad, mujeres e indígenas. Sin embargo, en la discusión, los de mujeres e indígenas quedaron fuera.
Así entonces, de los cambios que se avecinan, el más comentado ha sido el de la Secretaría de Gobernación. En efecto la reforma le restituye a la SEGOB la función de negociación con las distintas fuerzas políticas del país que tuvo por momentos durante el panismo, pensemos en el paso en ella de Fernando Gomez Mont de 2008 a 2010, e incluso le otorga un carácter de coordinación del gabinete al adquirir funciones que actualmente se cumplen desde la oficina de la Presidencia. En este sentido el Secretario de Gobernación deberá ser quien haga el seguimiento de las políticas públicas. Por otro lado, se entiende que la SEGOB tendrá también otro pilar enfocado al control del crimen organizado y la delincuencia. Cabe precisar en particular que tendrá a su cargo una nueva Gendarmería Nacional y una Agencia de Seguridad para controlar el trabajo de todas las corporaciones policiacas federales y entablar, entiendo, la relación con aquellas que operan a otros niveles. Además se responsabilizará de la dirección del sistema penitenciario federal.
Lo menos que se puede decir es que es difícil analizar objetivamente los cambios administrativos propuestos, por la politización con la que han sido recibidos. La reforma de la SEGOB  la veo acertada en cuanto se encuentra en la línea de fortalecer los mecanismos de negociación política del ejecutivo y de organizar un mando único policiaco en México. Más puede ser también ciertamente riesgoso volver a concentrar en las mismas manos las tareas de recuperación de la fortaleza y liderazgo del gobierno, con las de la detención de la fuerza. Me pregunto: ¿Puede fungir como mediador adecuado de los conflictos sociales quien tiene el garrote en la mano? ¿Por qué contaminar las funciones políticas con el control de la seguridad? ¿No puede ser ello intimidatorio? ¿No puede acaso acabar siendo un organismo violatorio de los derechos humanos aquel que pretende velar por ellos?  
El modelo político que Enrique Peña Nieto ha exhibido es un modelo político centralizador que puede hacernos temer con razón una regresión autoritaria, y ahí está en su historial su respuesta al asunto de Atenco, mas no podemos negar para nuestra tranquilidad también que en el ejercicio del poder ha demostrado que sabe delegar y respeta autonomías así como formas plurales y competitivas que se han impuesto en México. Por ello creo que con lo que está haciendo le esta honestamente apostando a fundar un nuevo tipo de liderazgo, en esencia que genere más y mejores resultados. Lo que está por verse es si también se desenvolverá dentro de cánones democráticos. El autoritarismo es un fantasma que nos acecha, por lo que la sociedad no debe bajar la guardia. Por ejemplo el diseño de la Comisión Nacional Anticorrupción se formula otra vez a espaldas de la participación ciudadana, mediante un mecanismo de elección de sus integrantes obscuro que puede caer como otros tantos en cuotas partidistas.