Felipe Calderón está desesperado, de eso no hay la menor duda, y actúa como un hombre desesperado: improvisa, se contradice, se equivoca, se enoja, vocifera; lo malo es que es Presidente de México y todavía por año y medio. Creo que lo más probable es que serán los peores de su vida, hasta ahora. Esperemos que no salgan dañadas las frágiles instituciones democráticas de este país. Ya bastante daño nos ha hecho con su grandioso deseo de combatir frontalmente la violencia en el país.
En este análisis, cabe distinguir que son dos los retos que enfrenta desde su perspectiva: lograr imponer su candidato presidencial al PAN, partido cuyo dirigente actual Gustavo Madero no es un hombre suyo, y asegurar el triunfo de su partido en la contienda correspondiente. Sí, el cómo va a gobernar durante estos largos 18 meses, es la última de sus preocupaciones. Calderón está en lo electoral.
En la medida que nuestro presidente se debilita, porque las cifras son elocuentes, se ha debilitado, crece la posibilidad de no poder imponer al candidato panista para el 2012. A todas luces quiere a Ernesto Cordero, pero ni su gabinete se le cuadra. Junto a un destape como el de Alonso Lujambio, siguen pujando los panistas que no están bajo su control, Santiago Creel y Josefina Mota a la cabeza. La fuerza de estos últimos crecerá con la vergonzosa derrota que sufrirá el PAN en el Estado de México. Ciertamente no se preparó Calderón para un plan B, si no había coalición con el PRD. El resultado de las coaliciones estatales del 2010 lo entusiasmaron. Ni siquiera leyó las cifras de que, aún con coalición, ganaba el PRI. Hasta hoy busca infructuosamente la estrategia de conseguir un honorable segundo lugar.
Bien haría Calderón de ceder a su partido la candidatura presidencial y de apoyarla como lo hizo Fox. Porque esa estrategia la sumaría posibilidades de ganar en el 2012 a su partido, de frente a la ya casi segura candidatura de Enrique Peña Nieto. Quizás y remotamente quizás sólo así se podría repetir la hazaña panista del 2006, a pesar de que esta vez el PRI ha demostrado una unidad que no tuvo con la imposición de la candidatura de Madrazo.
Al respecto, que el PAN pudiera ganar la lucha presidencial que se avecina sí lo creo, porque no debemos olvidar varios elementos: uno, el comportamiento del voto difiere en elecciones presidenciales por lo que el triunfo del PRI en las contiendas estatales durante este sexenio y en el 2009 no tiene inevitablemente que repetirse; dos, siguiendo las tendencias electorales el PAN en el peor de los casos sólo tendría que remontar diez puntos, lo cual es factible hacer en una contienda presidencial cuando ya el PAN defina su candidato y empiece a apoyarlo (cabe entender que hoy por hoy está retrasado respecto a los otros partidos); tres, que la disciplina priísta puede perderse en cualquier momento (de que vieran a su candidato peligrar en la lucha presidencial, los gobernadores del PRI tendrían pocos incentivos para no mantenerse al margen o incluso secretamente pactar con el candidato panista y aún perredista que estuviera a la cabeza).
Creo que Calderón no tiene la salud que se requiere para enfrentar la pérdida de un poder como es el presidencial en México. Peor será su situación si se cumple su peor pesadilla de entregar la banda presidencial a un priísta. Esperemos que eso lo motive para construir la posibilidad de elecciones más competitivas de las que se auguran. Todos saldríamos ganando, hasta los analistas políticos los cuales tendríamos más materia de estudio.
viernes, 17 de junio de 2011
La Caravana del Consuelo
Ante el dolor y la injusticia, el poeta Javier Sicilia con la muerte de su hijo a cuestas inicia, como algunos otros padres en duelo por el desbordamiento de la violencia en México y el fracaso de la estrategia gubernamental para enfrentarlo, una acción pública que lo llevó de Cuernavaca al Zócalo hasta ciudad Juarez en una caravana reflejo de la crisis del Estado en México.
Es una crisis fundamental del Estado porque se basa en la incapacidad estatal de monopolizar el uso de la fuerza física. A su vez para enfrentar esta crisis, el Estado ha recurrido a acciones que ponen en crisis al Estado de derecho en tanto constituyen una respuesta, llámese guerra o combate, desarrollada a su arbitrio al sacar particularmente de los cuarteles al Ejército sin normas que regulen su intervención y limiten su rol, el quién, cuándo, cómo y en qué medida puede intervenir. Estas dos crisis la del Estado en sí y la del Estado de derecho debilitan y ponen asimismo en crisis al Estado democrático, del que emanan las instituciones que supuestamente deben convertirse en caminos para la solución pacífica de los desacuerdos sociales. Sin un Estado eficiente, de frente a la violación de derechos básicos como es la protección de la vida, como respuesta a la indignación, al enojo que ha pasado al miedo y al terror, la sociedad se subleva ante un gobierno que no parece escuchar, y partidos políticos que han perdido representatividad y no canalizan sus demandas.
La Carava del Silencio es esto: una forma de respuesta de la sociedad en principio desorganizada, sin objetivos precisos, hasta cierto punto incoherente y manipulable por múltiples intereses pero sinceramente escandalizada, encabezada no lidereada por un padre doliente que como arma sólo tiene la fuerza de sus palabras.
El discurso de este movimiento, porque eso es un movimiento social, hace un llamado a la desobediencia civil a través de sumar conciencias. Pretende visualizar a las víctimas, que emerjan los rostros de los agraviados, de los familiares y amigos de las bajas colaterales de una estrategia gubernamental fallida.
Me opongo a quienes critican a los manifestantes porque en su lucha no hay táctica, no hay propuestas viables, porque se equivocan de enemigo en el sentido que olvidan a los verdaderos responsables, los delincuentes, y arremeten contra las autoridades, llámense gobiernos a todos los niveles, Congreso y hasta partidos políticos en tanto todos son gobierno y no han sabido gobernar, o porque finalmente su esfuerzo no lleva a nada.
Para mí no resulta extraño, ni inútil, el que se cubrieron 2500 kilómetros en aproximadamente una semana para finalmente en Ciudad Juarez tomar una serie de acuerdos en nueve mesas de trabajo en las que se aceleraron los ánimos de manera diferenciada, acuerdos que para el mismo Sicilia son una carta utópica por lo que sólo reconoce los seis puntos firmados en mayo, surgidos del gran mitin del Zócalo.
De hecho la Asamblea Juarense por la Paz con Justicia y Dignidad se exigió -este es el verbo “exigir” que refleja la emoción y el enojo antes que voluntad de planear racionalmente- la creación de varias leyes como una que defienda los derechos de las víctimas y sus familias, y otra de seguridad ciudadana, asimismo se convocó a un foro por la desmilitarización, a rediscutir la despenalización de las drogas, a afinar la transparencia y rendición de cuentas a través de contralorías ciudadanas de funcionarios, a cambiar los programas de atención a los jóvenes, a impulsar los mecanismos de consulta popular, entre otros puntos.
Si no se reconocen estos acuerdos, porque sí es cierto se disparan tanto que exigen recuperar sic los niveles de vida y tocan intereses tan variados, no digo que no legítimos, como los de ciertas comunidades indígenas que están viendo violentado su patrimonio y derechos, ¿querrá decir que tal movilización ha sido un fracaso? Yo no lo veo así. El recorrido de la caravana expuso a la luz no sólo a los indignados, que en México como en España tenemos los nuestros, sino también a organizaciones que tienen tiempo trabajando desde la sociedad así como a ciertas iniciativas. Cadhac (Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos), Justicia Sin Fronteras, Laguneros por la Paz, Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Coahuila, No + Sangre, y el Centro de Derechos Humanos Paso del Norte de Ciudad Juarez que fue atacado por policías federales poco antes de la llegada a la ciudad de la marcha, son algunos de sus nombres.
Yo desconocía ciertos de ellos y poco se aún del trabajo que hacen. Igualmente desconocía de los reclamos de Cherán contra los talamontes o los de la nación Wirikuta o Wixarika (aún no se si son una o dos) o los de los mineros de San José en San Luís Potosí que por años han denunciado la contaminación del agua por la explotación de la mina por una transnacional.
La crisis del Estado en México, el desmoronamiento del estado de derecho y la debilidad democrática reciben como respuesta el reclamo de una sociedad que no cree en sus autoridades, ni en sus partidos. Grita. Del otro lado pareciera, sólo pareciera que no la oyen, porque priva más el silencio y en el ambiente se siente un cierto rencor por el reclamo. Al menos ya se expresó el Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU. Esto fue sin duda un logro ¿o no?
Es una crisis fundamental del Estado porque se basa en la incapacidad estatal de monopolizar el uso de la fuerza física. A su vez para enfrentar esta crisis, el Estado ha recurrido a acciones que ponen en crisis al Estado de derecho en tanto constituyen una respuesta, llámese guerra o combate, desarrollada a su arbitrio al sacar particularmente de los cuarteles al Ejército sin normas que regulen su intervención y limiten su rol, el quién, cuándo, cómo y en qué medida puede intervenir. Estas dos crisis la del Estado en sí y la del Estado de derecho debilitan y ponen asimismo en crisis al Estado democrático, del que emanan las instituciones que supuestamente deben convertirse en caminos para la solución pacífica de los desacuerdos sociales. Sin un Estado eficiente, de frente a la violación de derechos básicos como es la protección de la vida, como respuesta a la indignación, al enojo que ha pasado al miedo y al terror, la sociedad se subleva ante un gobierno que no parece escuchar, y partidos políticos que han perdido representatividad y no canalizan sus demandas.
La Carava del Silencio es esto: una forma de respuesta de la sociedad en principio desorganizada, sin objetivos precisos, hasta cierto punto incoherente y manipulable por múltiples intereses pero sinceramente escandalizada, encabezada no lidereada por un padre doliente que como arma sólo tiene la fuerza de sus palabras.
El discurso de este movimiento, porque eso es un movimiento social, hace un llamado a la desobediencia civil a través de sumar conciencias. Pretende visualizar a las víctimas, que emerjan los rostros de los agraviados, de los familiares y amigos de las bajas colaterales de una estrategia gubernamental fallida.
Me opongo a quienes critican a los manifestantes porque en su lucha no hay táctica, no hay propuestas viables, porque se equivocan de enemigo en el sentido que olvidan a los verdaderos responsables, los delincuentes, y arremeten contra las autoridades, llámense gobiernos a todos los niveles, Congreso y hasta partidos políticos en tanto todos son gobierno y no han sabido gobernar, o porque finalmente su esfuerzo no lleva a nada.
Para mí no resulta extraño, ni inútil, el que se cubrieron 2500 kilómetros en aproximadamente una semana para finalmente en Ciudad Juarez tomar una serie de acuerdos en nueve mesas de trabajo en las que se aceleraron los ánimos de manera diferenciada, acuerdos que para el mismo Sicilia son una carta utópica por lo que sólo reconoce los seis puntos firmados en mayo, surgidos del gran mitin del Zócalo.
De hecho la Asamblea Juarense por la Paz con Justicia y Dignidad se exigió -este es el verbo “exigir” que refleja la emoción y el enojo antes que voluntad de planear racionalmente- la creación de varias leyes como una que defienda los derechos de las víctimas y sus familias, y otra de seguridad ciudadana, asimismo se convocó a un foro por la desmilitarización, a rediscutir la despenalización de las drogas, a afinar la transparencia y rendición de cuentas a través de contralorías ciudadanas de funcionarios, a cambiar los programas de atención a los jóvenes, a impulsar los mecanismos de consulta popular, entre otros puntos.
Si no se reconocen estos acuerdos, porque sí es cierto se disparan tanto que exigen recuperar sic los niveles de vida y tocan intereses tan variados, no digo que no legítimos, como los de ciertas comunidades indígenas que están viendo violentado su patrimonio y derechos, ¿querrá decir que tal movilización ha sido un fracaso? Yo no lo veo así. El recorrido de la caravana expuso a la luz no sólo a los indignados, que en México como en España tenemos los nuestros, sino también a organizaciones que tienen tiempo trabajando desde la sociedad así como a ciertas iniciativas. Cadhac (Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos), Justicia Sin Fronteras, Laguneros por la Paz, Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Coahuila, No + Sangre, y el Centro de Derechos Humanos Paso del Norte de Ciudad Juarez que fue atacado por policías federales poco antes de la llegada a la ciudad de la marcha, son algunos de sus nombres.
Yo desconocía ciertos de ellos y poco se aún del trabajo que hacen. Igualmente desconocía de los reclamos de Cherán contra los talamontes o los de la nación Wirikuta o Wixarika (aún no se si son una o dos) o los de los mineros de San José en San Luís Potosí que por años han denunciado la contaminación del agua por la explotación de la mina por una transnacional.
La crisis del Estado en México, el desmoronamiento del estado de derecho y la debilidad democrática reciben como respuesta el reclamo de una sociedad que no cree en sus autoridades, ni en sus partidos. Grita. Del otro lado pareciera, sólo pareciera que no la oyen, porque priva más el silencio y en el ambiente se siente un cierto rencor por el reclamo. Al menos ya se expresó el Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU. Esto fue sin duda un logro ¿o no?
jueves, 5 de mayo de 2011
De beatificaciones y guerras santas
El último fin de semana tuvo algo de medieval: se casó un príncipe, se dio el primer paso para una santificación y se ajustició al mayor de los villanos. Me quiero detener en los dos últimos acontecimientos y me pregunto cómo estudiarlos desde una perspectiva politológica.¿En efecto, qué tiene que ver la beatificación de Juan Pablo II con la política y más aún con la política a nivel nacional? ¿Cómo comentar la muerte de Bin Laden desde la perspectiva mexicana?
Por lo que se refiere al primer tema, cabe señalar que el papado de Juan Pablo II fue un papado eminentemente político, al interior y al exterior de la Iglesia misma. Al interior de la misma se definió del lado de las posiciones conservadoras que habían sufrido a Juan XXIII, el Concilio Vaticano Segundo y el auge de la teología de la liberación. Ello forzó a la Iglesia a seguir detrás de la historia condenando el divorcio, los anticonceptivos, el aborto y la homosexualidad, condenando a los sacerdotes a sostener una vida de celibato y a las mujeres a permanecer en un rol rezagado. Su política exterior no fue ideológicamente diferente. Arremetió contra los regímenes socialistas, aunque criticó al capitalismo deshumanizado. Sin embargo cabe reconocer que fue abierta frente a los otros credos y fortaleció el ecumenismo. En efecto, Juan Pablo II también se oponía al ala más ortodoxa de la Iglesia.
En suma el que este trascendente Papa no haya sido políticamente neutral es una de las razones por las cuales su beatificación resultó polémica, pero hubo más. Frente a las evidencias de los abusos de sacerdotes dedicados a la formación de jóvenes en varios rincones, en particular en las filas de los Legionarios de Cristo, siendo el caso del fundador de la orden Marcial Maciel el caso más apabullante, no puede negarse el hecho que hubo encubrimiento de los hechos. Estos escándalos ciertamente llegaron a tambalear la beatificación del tan querido Papa y de ahí, a mi juicio, que se hiciera un fast track en el asunto. Las autoridades eclesiásticas no podían admitir ser inculpadas por los crímenes de algunos de sus miembros.
Finalmente la beatificación de Juan Pablo II en términos religiosos no la justifico por el manejo institucional de este hábil político que él fue, la justifico como reconocimiento a su gran personalidad, a su capacidad carismática, a su fuerza espiritual que movió conciencias, a la fe que transmitía, a su dulzura que perdura, consuela, empuja y sana.
Me queda el sinsabor de que me hubiera gustado que este gran creyente que conmovió multitudes hubiera sido más liberal, que hubiera modernizado a una Iglesia que en muchos aspectos se ha quedado detrás de otras religiones, religiones en las que quienes se quieren dedicar a la vida sacerdotal no tienen que negar su sexualidad, en las que las mujeres pueden ordenarse, en las que el divorcio es admitido así como el control natal, en las que la fe no se disocia de la vida cotidiana sino orienta la vida familiar, profesional y la política.
La decisión de Calderón de asistir a la beatificación de Juan Pablo II, que es otro de los puntos de análisis que nos puede importar, obedeció desde luego a un cálculo político. Las encuestas son claras: más del 90% de la población lo aprueba en un país eminentemente católico. La legalidad está salvada porque acude como Jefe de Estado a una ceremonia del Vaticano. Se ha negado a otras invitaciones, pero a ésta asiste porque es redituable electoralmente. La agenda y los movimientos de nuestro Presidente, por más que lo niegue, no están puestos más que en julio del 2012. Por este cálculo prefiere dejarnos de gobernar. Si cumple su meta bien, si no ya tendrá a quien encomendarse porque los hoy suyos se le echarán encima. Quizás por eso fue también a la beatificación.
Por otra parte, el discurso del anuncio de la muerte de Bin Laden por el Presidente Obama simplemente me produjo envidia. Un discurso que resulta creíble, aunque no hayamos visto ni una foto del cuerpo. Un discurso que levanta el ánimo, que repara el orgullo lastimado de un país, que llama a la unidad dando el ejemplo de reconocer el papel de los adversarios políticos, un discurso que refleja eficiencia y rumbo. Esta fiesta nacionalista que produjo el ajusticiamiento del terrorista más buscado, quien le declaró la guerra al imperio y produjo más de 3000 muertes en su territorio, hecho sin precedentes, contrasta con los ánimos caídos en un México cada vez más inseguro y violento.
Prácticamente nadie discute el costo de esta venganza en dos guerras y miles y miles de muertos, casi nadie recuerda que Bin Laden fue aliado de Estados Unidos, casi nadie se cuestiona si de verdad fue imposible presentarlo a la justicia, casi nadie está suficientemente consciente que el terrorismo continúa, que Al Qaeda es más que Bin Laden, casi nadie critica la prepotencia del Estados Unidos que se otorga el derecho de intervenir cuando quiere y donde quiere. Hoy se sabe que ni el mismo gobierno de Pakistán estaba enterado de la misión.
Predomina así la alegría de los norteamericanos y de sus simpatizantes, de quienes ven en este acontecimiento a los buenos vencer a los malos, de quienes están hartos de la seguridad en los aeropuertos. Sorpresivamente incluso muchos mexicanos parecen contentos porque oyen que con esto lo más probable es que Obama se reelija, porque el éxito de su misión le viene en el mejor momento cuando está apoyando al mundo árabe que busca la democracia, y este Presidente- les dicen- nos conviene.
Como todos necesitamos alegrarnos y nuestra realidad no nos aporta ocasiones para lograrlo, tomemos prestada ésta si no tuvimos suficiente con la beatificación de un Papa que nos quería tanto a los mexicanos, y con una boda real. Lástima que la muerte de Bin Laden no parece que vaya a beneficiar a nuestros connacionales en Estados Unidos, o modificar el trato a emigrantes.
Por lo que se refiere al primer tema, cabe señalar que el papado de Juan Pablo II fue un papado eminentemente político, al interior y al exterior de la Iglesia misma. Al interior de la misma se definió del lado de las posiciones conservadoras que habían sufrido a Juan XXIII, el Concilio Vaticano Segundo y el auge de la teología de la liberación. Ello forzó a la Iglesia a seguir detrás de la historia condenando el divorcio, los anticonceptivos, el aborto y la homosexualidad, condenando a los sacerdotes a sostener una vida de celibato y a las mujeres a permanecer en un rol rezagado. Su política exterior no fue ideológicamente diferente. Arremetió contra los regímenes socialistas, aunque criticó al capitalismo deshumanizado. Sin embargo cabe reconocer que fue abierta frente a los otros credos y fortaleció el ecumenismo. En efecto, Juan Pablo II también se oponía al ala más ortodoxa de la Iglesia.
En suma el que este trascendente Papa no haya sido políticamente neutral es una de las razones por las cuales su beatificación resultó polémica, pero hubo más. Frente a las evidencias de los abusos de sacerdotes dedicados a la formación de jóvenes en varios rincones, en particular en las filas de los Legionarios de Cristo, siendo el caso del fundador de la orden Marcial Maciel el caso más apabullante, no puede negarse el hecho que hubo encubrimiento de los hechos. Estos escándalos ciertamente llegaron a tambalear la beatificación del tan querido Papa y de ahí, a mi juicio, que se hiciera un fast track en el asunto. Las autoridades eclesiásticas no podían admitir ser inculpadas por los crímenes de algunos de sus miembros.
Finalmente la beatificación de Juan Pablo II en términos religiosos no la justifico por el manejo institucional de este hábil político que él fue, la justifico como reconocimiento a su gran personalidad, a su capacidad carismática, a su fuerza espiritual que movió conciencias, a la fe que transmitía, a su dulzura que perdura, consuela, empuja y sana.
Me queda el sinsabor de que me hubiera gustado que este gran creyente que conmovió multitudes hubiera sido más liberal, que hubiera modernizado a una Iglesia que en muchos aspectos se ha quedado detrás de otras religiones, religiones en las que quienes se quieren dedicar a la vida sacerdotal no tienen que negar su sexualidad, en las que las mujeres pueden ordenarse, en las que el divorcio es admitido así como el control natal, en las que la fe no se disocia de la vida cotidiana sino orienta la vida familiar, profesional y la política.
La decisión de Calderón de asistir a la beatificación de Juan Pablo II, que es otro de los puntos de análisis que nos puede importar, obedeció desde luego a un cálculo político. Las encuestas son claras: más del 90% de la población lo aprueba en un país eminentemente católico. La legalidad está salvada porque acude como Jefe de Estado a una ceremonia del Vaticano. Se ha negado a otras invitaciones, pero a ésta asiste porque es redituable electoralmente. La agenda y los movimientos de nuestro Presidente, por más que lo niegue, no están puestos más que en julio del 2012. Por este cálculo prefiere dejarnos de gobernar. Si cumple su meta bien, si no ya tendrá a quien encomendarse porque los hoy suyos se le echarán encima. Quizás por eso fue también a la beatificación.
Por otra parte, el discurso del anuncio de la muerte de Bin Laden por el Presidente Obama simplemente me produjo envidia. Un discurso que resulta creíble, aunque no hayamos visto ni una foto del cuerpo. Un discurso que levanta el ánimo, que repara el orgullo lastimado de un país, que llama a la unidad dando el ejemplo de reconocer el papel de los adversarios políticos, un discurso que refleja eficiencia y rumbo. Esta fiesta nacionalista que produjo el ajusticiamiento del terrorista más buscado, quien le declaró la guerra al imperio y produjo más de 3000 muertes en su territorio, hecho sin precedentes, contrasta con los ánimos caídos en un México cada vez más inseguro y violento.
Prácticamente nadie discute el costo de esta venganza en dos guerras y miles y miles de muertos, casi nadie recuerda que Bin Laden fue aliado de Estados Unidos, casi nadie se cuestiona si de verdad fue imposible presentarlo a la justicia, casi nadie está suficientemente consciente que el terrorismo continúa, que Al Qaeda es más que Bin Laden, casi nadie critica la prepotencia del Estados Unidos que se otorga el derecho de intervenir cuando quiere y donde quiere. Hoy se sabe que ni el mismo gobierno de Pakistán estaba enterado de la misión.
Predomina así la alegría de los norteamericanos y de sus simpatizantes, de quienes ven en este acontecimiento a los buenos vencer a los malos, de quienes están hartos de la seguridad en los aeropuertos. Sorpresivamente incluso muchos mexicanos parecen contentos porque oyen que con esto lo más probable es que Obama se reelija, porque el éxito de su misión le viene en el mejor momento cuando está apoyando al mundo árabe que busca la democracia, y este Presidente- les dicen- nos conviene.
Como todos necesitamos alegrarnos y nuestra realidad no nos aporta ocasiones para lograrlo, tomemos prestada ésta si no tuvimos suficiente con la beatificación de un Papa que nos quería tanto a los mexicanos, y con una boda real. Lástima que la muerte de Bin Laden no parece que vaya a beneficiar a nuestros connacionales en Estados Unidos, o modificar el trato a emigrantes.
miércoles, 2 de marzo de 2011
Desafío del PRD en el Estado de México
El Estado de México sigue siendo la gran noticia. En efecto todos sabemos que, en las elecciones para gobernador de este año, ahí se están jugando coordenadas importantes para la elección presidencial de 2012. Después de las elecciones del 2009 en donde el PRI resultó el gran triunfador, el PAN y el PRD vieron en Enrique Peña Nieto a su mayor enemigo por ser el precandidato más fuerte de su partido. Ganarle en su estado se convirtió en su objetivo. De ahí que se pensara en nuevamente probar las bondades de aliarse como lo hicieron en 2010 con un éxito que ciertamente sobredimensionaron. En efecto, si bien ganaron en tres de cinco entidades donde lo hicieron, esta política les está redituando beneficios desiguales y además cabe considerar sus costos en tanto no se impuso sin la oposición de parte de sus líderes y militantes de base.
En el PAN han quedado más acalladas las voces que se irritan con las alianzas en tanto el Presidente las avala y fomenta, curiosamente no en su estado Michoacán en donde ambos partidos acaban de romper y avanza la precandidatura panista de su hermana Luisa María.
Sin embargo en el PRD la política proaliancista está poniendo a ese partido al borde de una de sus crisis más importantes, dada la oposición a ella de López Obrador. Su oposición nace del hecho que el PAN le arrebató la elección presidencial, de la incongruencia ideológica de las alianzas mismas, pero sobre todo de que su potencial triunfo en el Estado de México lo descartaría de la candidatura del PRD a la Presidencia frente a los grupos moderados que se han acercado a los panistas.
Así las cosas cuando el Consejo Nacional avaló el 19 de febrero llevar a cabo una consulta el próximo 27 de marzo para decidir sobre la materia, AMLO la consideró inaceptable porque la decisión se tomó por mayoría simple y no calificada (129 votos a favor y 72 en contra), y porque que tal consulta estaría amañada. Por ello envió su carta de licencia al partido, a la cual le contestan que la figura de licencia no existe.
López Obrador ha hecho una demostración de fuerza y ha exigido a sus seguidores definirse. A la elección del estado de México irá con el PT y Convergencia, más el PRD sólo si se desiste de aliarse al PAN; irá con Encinas, candidato al que ha estado apoyando, o sin él. Obviamente su intención no es ganar la elección, es parar a los chuchos pues según ciertas apreciaciones el PRD con su escisión perdería en el estado el 40% de sus votos.
Todos la tienen difícil y el único cómodo parece ser Peña Nieto. Los resultados de las encuestas que aparecen hoy en El Universal son impresionantes. Si hoy fueran las elecciones, el PRI se llevaría 38% de los votos, mientras el PAN 13%, el PRD 11% y el PT con Convergencia 3%. Sin embargo, cabe considerar que 19% no se inclinó por ningún partido y 15% dijo no saber o no contestó. Además, 43% de los entrevistados se declararon sin simpatía partidista.
Los líderes de las tribus afines a López Obrador no van a dejar así nada más el partido, ya lo declararon. Ni siquiera Encinas ha demostrado tal fidelidad, aunque sí ha señalado claramente que con el PAN no iría. Por el lado de los aliancistas, cabe señalar el silencio de Camacho hasta el día de ayer en el que fue cuestionada su permanencia como coordinador del Diálogo para la Reconstrucción de México (DIA), la complicada posición de Marcelo Ebrard quien no quiere tampoco romper con López Obrador y el que no tienen otro precandidato. Por eso Ebrard ha dicho que Encinas es un candidato de lujo que debe ser apoyado por toda la izquierda, y Camacho asegura que es la apuesta.
Por mientras a los panistas les sobran precandidatos. Destacan Luís Bravo Mena, exsecretario particular de Calderón al que parece haber palomeado el Presidente pero al cual no apoya el PRD, el senador Ulises Ramirez que lanzó Santiago Creel y Josefina Vásquez Mota, exsecretaria y líder de la fracción del PAN en la Cámara de Diputados, quien se abrió para la lucha presidencial pero puede crecer en esta contienda estatal; no obstante ella misma se acaba de descartar.
Con lo aquí señalado, lo cierto es que si aún sin la escisión de López Obrador los aliancistas la tendrían difícil frente a Peña Nieto, con su escisión aún más. Faltaría que algún priista se le fugara inconforme al poderoso gobernador, como por ejemplo Eruviel Ávila alcalde de Ecatepec, pero traicionar al PRI en el Estado de México, a Peña Nieto, no es lo mismo que hacerlo en Sinaloa, Durango o Guerrero, como sucedió respectivamente con Mario López Valdez, Malova, José Rosas Aispuro y Ángel Aguirre Rivero.
En suma, pareciera que inútilmente se está poniendo en juego la unidad del PRD y afectando al sistema de partidos en México que requiere de opciones sólidas en un gran espectro, que requiere de una clara opción de izquierda que no haya comprado un partido que teme perder la silla presidencial. Ello justifica la ironía de Cuauhtémoc Cárdenas, el sábado pasado, respecto a poner el PRD a disposición de AMLO. Afortunadamente Camacho y Ebrard están tomando conciencia.
En el PAN han quedado más acalladas las voces que se irritan con las alianzas en tanto el Presidente las avala y fomenta, curiosamente no en su estado Michoacán en donde ambos partidos acaban de romper y avanza la precandidatura panista de su hermana Luisa María.
Sin embargo en el PRD la política proaliancista está poniendo a ese partido al borde de una de sus crisis más importantes, dada la oposición a ella de López Obrador. Su oposición nace del hecho que el PAN le arrebató la elección presidencial, de la incongruencia ideológica de las alianzas mismas, pero sobre todo de que su potencial triunfo en el Estado de México lo descartaría de la candidatura del PRD a la Presidencia frente a los grupos moderados que se han acercado a los panistas.
Así las cosas cuando el Consejo Nacional avaló el 19 de febrero llevar a cabo una consulta el próximo 27 de marzo para decidir sobre la materia, AMLO la consideró inaceptable porque la decisión se tomó por mayoría simple y no calificada (129 votos a favor y 72 en contra), y porque que tal consulta estaría amañada. Por ello envió su carta de licencia al partido, a la cual le contestan que la figura de licencia no existe.
López Obrador ha hecho una demostración de fuerza y ha exigido a sus seguidores definirse. A la elección del estado de México irá con el PT y Convergencia, más el PRD sólo si se desiste de aliarse al PAN; irá con Encinas, candidato al que ha estado apoyando, o sin él. Obviamente su intención no es ganar la elección, es parar a los chuchos pues según ciertas apreciaciones el PRD con su escisión perdería en el estado el 40% de sus votos.
Todos la tienen difícil y el único cómodo parece ser Peña Nieto. Los resultados de las encuestas que aparecen hoy en El Universal son impresionantes. Si hoy fueran las elecciones, el PRI se llevaría 38% de los votos, mientras el PAN 13%, el PRD 11% y el PT con Convergencia 3%. Sin embargo, cabe considerar que 19% no se inclinó por ningún partido y 15% dijo no saber o no contestó. Además, 43% de los entrevistados se declararon sin simpatía partidista.
Los líderes de las tribus afines a López Obrador no van a dejar así nada más el partido, ya lo declararon. Ni siquiera Encinas ha demostrado tal fidelidad, aunque sí ha señalado claramente que con el PAN no iría. Por el lado de los aliancistas, cabe señalar el silencio de Camacho hasta el día de ayer en el que fue cuestionada su permanencia como coordinador del Diálogo para la Reconstrucción de México (DIA), la complicada posición de Marcelo Ebrard quien no quiere tampoco romper con López Obrador y el que no tienen otro precandidato. Por eso Ebrard ha dicho que Encinas es un candidato de lujo que debe ser apoyado por toda la izquierda, y Camacho asegura que es la apuesta.
Por mientras a los panistas les sobran precandidatos. Destacan Luís Bravo Mena, exsecretario particular de Calderón al que parece haber palomeado el Presidente pero al cual no apoya el PRD, el senador Ulises Ramirez que lanzó Santiago Creel y Josefina Vásquez Mota, exsecretaria y líder de la fracción del PAN en la Cámara de Diputados, quien se abrió para la lucha presidencial pero puede crecer en esta contienda estatal; no obstante ella misma se acaba de descartar.
Con lo aquí señalado, lo cierto es que si aún sin la escisión de López Obrador los aliancistas la tendrían difícil frente a Peña Nieto, con su escisión aún más. Faltaría que algún priista se le fugara inconforme al poderoso gobernador, como por ejemplo Eruviel Ávila alcalde de Ecatepec, pero traicionar al PRI en el Estado de México, a Peña Nieto, no es lo mismo que hacerlo en Sinaloa, Durango o Guerrero, como sucedió respectivamente con Mario López Valdez, Malova, José Rosas Aispuro y Ángel Aguirre Rivero.
En suma, pareciera que inútilmente se está poniendo en juego la unidad del PRD y afectando al sistema de partidos en México que requiere de opciones sólidas en un gran espectro, que requiere de una clara opción de izquierda que no haya comprado un partido que teme perder la silla presidencial. Ello justifica la ironía de Cuauhtémoc Cárdenas, el sábado pasado, respecto a poner el PRD a disposición de AMLO. Afortunadamente Camacho y Ebrard están tomando conciencia.
Política salarial
Que los gobiernos panistas siguieron las recetas de política económica heredadas de las tres últimas administraciones priistas es una verdad innegable. Que hoy tras casi tres décadas de medidas de austeridad y de sacrificio de los salarios a favor de la competitividad internacional, en el contexto de la crisis de la economía mundial en el 2008 y sus secuelas, paga el precio de su disciplina aplicada sin experiencia política lo cual nos hizo vivir la alternancia sin debacles, pero desencantó a falta de crecimiento y de mejoras en los niveles de vida de la gente, es otro hecho también incuestionable. Irónicamente ello favorece el regreso del PRI al poder federal. Es comprensible que muchos piensen que con el regreso del PRI a lo mejor tendríamos lo mismo, pero sin declaraciones inoportunas como la que hizo Ernesto Cordero hace unos días respecto a lo bien que se podía vivir con un salario de $6,000 mensuales y de lo exigentes que somos los mexicanos. Que nos perdone pues de que no nos conformemos con su mirada. Ni hablar: los mexicanos somos necios y no comemos variables macroeconómicas.
Además las cifras presentadas por nuestro optimista Secretario de Hacienda son tramposas, el propio INEGI las cuestiona. Sí, la economía creció el año pasado 5.5% pero había caído el 6.1% en 2009. De hecho, según un estudio presentado por investigadores del CIDE, debería crecer 7% para no quedar el país rezagado frente a naciones con evolución similar como Chile, Brasil y Corea. Uno se pregunta entonces qué han hecho esos otros países bien, que nosotros no. Fácil: han llevado a cabo las reformas estructurales que necesitaban para adecuarse al mercado internacional. Los panistas lo saben. Se requiere de una profunda reforma fiscal, energética y laboral entre otras. Todas esas leyes, no nos podemos quejar, ellos las han sabido promover pero no las han sabido negociar, como no han sabido mantener al país en el ambiente seguro que requiere un crecimiento sostenido.
Total, el año pasado mejoraron las cifras porque habíamos tocado fondo y porque la compañía Heneken compró no se qué cervecería. Sí se recuperaron empleos, sí la inflación se ha mantenido en un dígito, pero mientras tanto la capacidad salarial sigue decayendo. El propio Cordero se congratula que 10% de la población se ubica en el decil que tiene resueltas todas sus necesidades económicas, lo que traduzco en que 90% están por debajo de poder proveerse de lo básico para su sobrevivencia. Aquí se encuentran los miles de jóvenes dispuestos a entrar a las redes del narcotráfico, su problema es elegir el cartel adecuado de los varios que el gobierno en su absurda lucha ha hecho proliferar.
La discusión de fondo es que los esfuerzos han sido insuficientes. El gobierno no ha logrado vencer ni la desigualdad inaceptable que nos caracteriza como país, ni su enorme pobreza. Según investigadores de la Facultad de Economía de la UNAM, en lo que va del sexenio la capacidad adquisitiva del salario ha perdido 52% de su valor, de suerte que para vivir medianamente se requeriría de un sueldo de alrededor de $18,000 al mes, cuando 25 millones de trabajadores de 44.5 ganan menos de $5,000 mensuales.
Que me perdone el Secretario Cordero de que sea pesimista, porque si bien este año la situación también parece ir mejorando por la recuperación de la economía norteamericana y los estímulos fiscales que recibió la industria, el ritmo de crecimiento según los analistas se irá desacelerando. Tal es nuestra dependencia de EU. Para crecer al ritmo debido tenemos que cuestionarnos la política salarial que hemos seguido, incompatible con el estímulo que requiere la demanda interna.
En fin sólo fue una declaración desafortunada la que hoy comentamos y caro la está pagando quien la emitió, en su carrera por la candidatura de su partido a la Presidencia.
Además las cifras presentadas por nuestro optimista Secretario de Hacienda son tramposas, el propio INEGI las cuestiona. Sí, la economía creció el año pasado 5.5% pero había caído el 6.1% en 2009. De hecho, según un estudio presentado por investigadores del CIDE, debería crecer 7% para no quedar el país rezagado frente a naciones con evolución similar como Chile, Brasil y Corea. Uno se pregunta entonces qué han hecho esos otros países bien, que nosotros no. Fácil: han llevado a cabo las reformas estructurales que necesitaban para adecuarse al mercado internacional. Los panistas lo saben. Se requiere de una profunda reforma fiscal, energética y laboral entre otras. Todas esas leyes, no nos podemos quejar, ellos las han sabido promover pero no las han sabido negociar, como no han sabido mantener al país en el ambiente seguro que requiere un crecimiento sostenido.
Total, el año pasado mejoraron las cifras porque habíamos tocado fondo y porque la compañía Heneken compró no se qué cervecería. Sí se recuperaron empleos, sí la inflación se ha mantenido en un dígito, pero mientras tanto la capacidad salarial sigue decayendo. El propio Cordero se congratula que 10% de la población se ubica en el decil que tiene resueltas todas sus necesidades económicas, lo que traduzco en que 90% están por debajo de poder proveerse de lo básico para su sobrevivencia. Aquí se encuentran los miles de jóvenes dispuestos a entrar a las redes del narcotráfico, su problema es elegir el cartel adecuado de los varios que el gobierno en su absurda lucha ha hecho proliferar.
La discusión de fondo es que los esfuerzos han sido insuficientes. El gobierno no ha logrado vencer ni la desigualdad inaceptable que nos caracteriza como país, ni su enorme pobreza. Según investigadores de la Facultad de Economía de la UNAM, en lo que va del sexenio la capacidad adquisitiva del salario ha perdido 52% de su valor, de suerte que para vivir medianamente se requeriría de un sueldo de alrededor de $18,000 al mes, cuando 25 millones de trabajadores de 44.5 ganan menos de $5,000 mensuales.
Que me perdone el Secretario Cordero de que sea pesimista, porque si bien este año la situación también parece ir mejorando por la recuperación de la economía norteamericana y los estímulos fiscales que recibió la industria, el ritmo de crecimiento según los analistas se irá desacelerando. Tal es nuestra dependencia de EU. Para crecer al ritmo debido tenemos que cuestionarnos la política salarial que hemos seguido, incompatible con el estímulo que requiere la demanda interna.
En fin sólo fue una declaración desafortunada la que hoy comentamos y caro la está pagando quien la emitió, en su carrera por la candidatura de su partido a la Presidencia.
lunes, 14 de febrero de 2011
Elecciones en Guerrero y Baja California Sur
Como en el caso reciente de Guerrero, las elecciones en Baja California deben ser leídas como el resultado de juegos políticos regionales inseparables de los posicionamientos de los partidos y sus diferentes grupos de frente a las elecciones presidenciales de 2012. Estas disputas ejemplifican cómo se ganan hoy los procesos electorales aparentemente transformando las preferencias partidistas mediante la selección adecuada de candidatos, y cómo se pierden por fracturas al interior de los partidos. Pareciera que las elecciones las ganan personajes que, inconformes, se escinden de ellos llevándose el voto ciudadano. No es del todo así.
En Guerrero un exgobernador príista de su estado, Ángel Aguirre Rivero, renuncia a su partido, contiende por el PRD, recibe de último momento el apoyo del PAN y gana las elecciones pese a la mala gestión del gobernador Zeferino Torreblanca. No hubiera sin embargo éste podido ganar sin el apoyo del partido que lo postuló el cual tras el asesinato de Armando Chavarría, presidente de la Gran Comisión del Congreso estatal, se había quedado sin precandidatos propios que le aseguraran un triunfo frente a un PRI fortalecido en las últimas elecciones locales y la federal de 2009. Tampoco hubiera podido ganar sin la coalición Guerrero nos une que se hizo con el PT y Convergencia.
En Baja California Sur un perredista, Marcos Alberto Covarrubias Villaseñor, renuncia a su partido por falta de apoyo del gobernador en turno Narciso Agündez, contiende por el PAN y deja al PRD partido en el gobierno en tercer lugar. No hubiera sin embargo podido ganar sin el apoyo esta vez no del PAN, partido casi sin maquinaria en la entidad, sino sin el apoyo de parte de la estructura del propio PRD, la fracción moderada de Nueva Izquierda que desde el 2010 trabaja en coordinación con el PAN. Para nadie es secreto que operó a su favor, y no a favor de Luis Armando Díaz, para lo que dispuso de su estructura y recursos. Así pagó el precio de que en Guerrero los panistas hayan declinado a favor de Aguirre y ello tampoco es separable de lo que está sucediendo en las otras entidades donde se disputan elecciones este año, particularmente Nayarit y el Estado de México.
En suma, tanto en Guerrero como en Baja California Sur no se formaron coaliciones PAN-PRD contra el PRI, como las del 2010 en varios estados, pero funcionaron como tal. Esta vez ninguno de los dos estados era gobernado por el PRI, por lo que no perdió este partido como tal (incluso en Baja California avanza electoralmente), pero no pudo aprovechar la oportunidad que tenía de recuperar estas entidades por la crisis interna del PRD en ambos lugares, por falta de un buen precandidato en Guerrero y por la mala selección de otro en Baja.
Los chuchos han demostrado capacidad política y de maniobra, con ello han ayudado al PAN a detener al PRI en camino a la grande, la elección de 2012. Sin duda son los principales ganadores. Por lo que toca a los panistas, pese a que hoy van a gobernar un nuevo estado, resultan menos beneficiados: en Guerrero no ganaron nada y en Baja no pueden asegurar lo que hará el próximo gobernador.
El PRI lleva este año dos elecciones estatales y dos derrotas. Dirá que no eran estados suyos, pero se los perdió. Caro pagó el que Manlio Favio Beltrones impusiera en Guerrero a su candidato Manuel Añorve sobre su primo Ángel Aguirre, apoyado por Enrique Peña Nieto. Caro pagó el no haber sabido atraer en Baja California Sur a un perredista inconforme, como lo hizo el PAN o lo hizo él mismo el año pasado en Zacatecas. Ahora, todas sus energías están puestas en el Estado de México, por el peso de su lista nominal de electores. Los aliancistas sin candidato esperan una fuga que sería su oportunidad.
Otro derrotado, además del PANAL que en los dos casos le fue a perdedores en estas dos primeras elecciones estatales del año, es López Obrador. Pero ya pasaron y él espera la grande. Veamos qué pasa.
En Guerrero un exgobernador príista de su estado, Ángel Aguirre Rivero, renuncia a su partido, contiende por el PRD, recibe de último momento el apoyo del PAN y gana las elecciones pese a la mala gestión del gobernador Zeferino Torreblanca. No hubiera sin embargo éste podido ganar sin el apoyo del partido que lo postuló el cual tras el asesinato de Armando Chavarría, presidente de la Gran Comisión del Congreso estatal, se había quedado sin precandidatos propios que le aseguraran un triunfo frente a un PRI fortalecido en las últimas elecciones locales y la federal de 2009. Tampoco hubiera podido ganar sin la coalición Guerrero nos une que se hizo con el PT y Convergencia.
En Baja California Sur un perredista, Marcos Alberto Covarrubias Villaseñor, renuncia a su partido por falta de apoyo del gobernador en turno Narciso Agündez, contiende por el PAN y deja al PRD partido en el gobierno en tercer lugar. No hubiera sin embargo podido ganar sin el apoyo esta vez no del PAN, partido casi sin maquinaria en la entidad, sino sin el apoyo de parte de la estructura del propio PRD, la fracción moderada de Nueva Izquierda que desde el 2010 trabaja en coordinación con el PAN. Para nadie es secreto que operó a su favor, y no a favor de Luis Armando Díaz, para lo que dispuso de su estructura y recursos. Así pagó el precio de que en Guerrero los panistas hayan declinado a favor de Aguirre y ello tampoco es separable de lo que está sucediendo en las otras entidades donde se disputan elecciones este año, particularmente Nayarit y el Estado de México.
En suma, tanto en Guerrero como en Baja California Sur no se formaron coaliciones PAN-PRD contra el PRI, como las del 2010 en varios estados, pero funcionaron como tal. Esta vez ninguno de los dos estados era gobernado por el PRI, por lo que no perdió este partido como tal (incluso en Baja California avanza electoralmente), pero no pudo aprovechar la oportunidad que tenía de recuperar estas entidades por la crisis interna del PRD en ambos lugares, por falta de un buen precandidato en Guerrero y por la mala selección de otro en Baja.
Los chuchos han demostrado capacidad política y de maniobra, con ello han ayudado al PAN a detener al PRI en camino a la grande, la elección de 2012. Sin duda son los principales ganadores. Por lo que toca a los panistas, pese a que hoy van a gobernar un nuevo estado, resultan menos beneficiados: en Guerrero no ganaron nada y en Baja no pueden asegurar lo que hará el próximo gobernador.
El PRI lleva este año dos elecciones estatales y dos derrotas. Dirá que no eran estados suyos, pero se los perdió. Caro pagó el que Manlio Favio Beltrones impusiera en Guerrero a su candidato Manuel Añorve sobre su primo Ángel Aguirre, apoyado por Enrique Peña Nieto. Caro pagó el no haber sabido atraer en Baja California Sur a un perredista inconforme, como lo hizo el PAN o lo hizo él mismo el año pasado en Zacatecas. Ahora, todas sus energías están puestas en el Estado de México, por el peso de su lista nominal de electores. Los aliancistas sin candidato esperan una fuga que sería su oportunidad.
Otro derrotado, además del PANAL que en los dos casos le fue a perdedores en estas dos primeras elecciones estatales del año, es López Obrador. Pero ya pasaron y él espera la grande. Veamos qué pasa.
sábado, 12 de febrero de 2011
Libertad de expersión
Libertad de expresión
Empecemos aclarando los hechos que comentamos hoy: un rumor que se ha extendido en el país, una manta en la Cámara de Diputados el jueves 3 de febrero, el comentario sobre la misma de Carmen Aristegui el viernes, la inmediata reacción de MVS de despedirla, los argumentos que esgrime la empresa, las reacciones en medios impresos y electrónicos así como en radio, la conferencia de prensa de la periodista y finalmente la reacción de la Presidencia tras las acusaciones.
Me interesa la manera en que se puede extender un rumor, el tratar de analizar de donde procede y la intensión del mismo. No me interesa saber si Calderón bebe o no, me interesa como gobierna y las consecuencias de sus actos o de sus omisiones, esto es muy importante, para el país. Tenemos ejemplos de buenos gobernantes bebedores y de malos gobernantes abstemios.
El que Fernández Noroña haya puesto la manta nos da una pista de quienes pueden estar detrás de lo que hasta hoy es un rumor: el supuesto gusto de nuestro presidente por beber. Es la hoy extrema izquierda, si todavía tiene sentido este calificativo, y no estaría quizás desacertado pensar que tras bambalinas esté López Obrador.
Carmen Aristegui comentó la nota en el estilo crítico suyo que la convierte en una voz con la cual se puede disentir, pero que enriquece y asegura pluralidad en los medios, una voz que por ejemplo se atrevió de las primeras en denunciar al Padre Maciel. Hacía su tarea, se pronunció a favor de una aclaración de los Pinos sobre la materia, de forma sí provocadora pero no inmoral. Sin embargo: ¿Tenía un móvil la reportera más allá de realizar su trabajo a su manera?
Sobre la reacción de MVS y su absurdo comunicado se han extendido dos interpretaciones: el que la empresa fue presionada para el despido si no había una disculpa de por medio, por lo que había solicitado tal disculpa, o que reaccionó anticipadamente para no arriesgarse con un gobierno del que necesita que renueve sus concesiones, por lo que incluso le ofreció la cabeza de Aristegui.
Lo que ha sucedido desde el despido, la forma en que creció el escándalo, es lo que demuestra que de cualquier forma es un error de Calderón en tanto en última instancia es el responsable de que en la primera hipótesis la reportera saliera del aire en un acto que nos recuerda tiempos pasados, o en la segunda hipótesis de no impedirlo para evitar en primer lugar ser afectado y para bien claro de la libertad de expresión.
En el primer caso, yo no me quiero imaginar al Presidente ocupado en vengarse del comentario de una reportera, por más incómoda que sea. Quiero suponer que tiene demasiado trabajo para ello. En el segundo, si MVS le quiso vender la salida del aire de Aristegui, no debía haberlo considerado un asunto entre particulares, no es un asunto entre particulares, en tanto debe velar para que en México existan medios de comunicación que trabajen sin coerciones y sean vehículo de todas las ideas.
Calderón no es responsable por quizás beber de más, de ello no hay prueba alguna y más bien hechos que lo desmienten, es responsable por de cualquier manera haber generado la críticas que hoy se le vienen encima y lo desprestigian con la velocidad que permiten el Twitter y el Facebook, como generan en días revueltas en Tunez y Egipto (eso lo debería él tomar en cuenta).
Sobre los demás involucrados sabemos que Aristegui crece en prestigio al grado que se da el lujo, el pasado miércoles de perdonar a quienes la despidieron y ofrece regresar bajo ciertas condiciones. Ella hoy pone sus condiciones.
MVS no ha dejado de asumir su responsabilidad en su reacción, no avala ni el sentir de los miles de indignados ni las declaraciones de la propia reportera de haber sido presionada como empresa. ¿Lo fue o actuó deliberadamente para beneficiarse? ¿Tenemos que creer la versión de la pobre radiodifusora presionada, como dice la reportera? Lo cierto es que también pudo haber querido beneficiarse, aún a costa de perder a una colaboradora exitosa, y quizás sin perderla. Esta es una hipótesis que no he visto que se explore en el análisis. Hay muchas conjeturas pero si MVS regresa a Aristegui a la radio, no será para atraerse al gobierno de enemigo o porque haya reconocido un error (imaginémonos lo que sería en este caso su debilidad frente a sus empleados), sino porque con ello gana, gana al haber probado a qué punto puede afectar al gobierno. Y todo ello quizás con el acuerdo de aquella a la que despidió.
Esta historia no ha terminado y requiere ser estudiada con cuidado.
Empecemos aclarando los hechos que comentamos hoy: un rumor que se ha extendido en el país, una manta en la Cámara de Diputados el jueves 3 de febrero, el comentario sobre la misma de Carmen Aristegui el viernes, la inmediata reacción de MVS de despedirla, los argumentos que esgrime la empresa, las reacciones en medios impresos y electrónicos así como en radio, la conferencia de prensa de la periodista y finalmente la reacción de la Presidencia tras las acusaciones.
Me interesa la manera en que se puede extender un rumor, el tratar de analizar de donde procede y la intensión del mismo. No me interesa saber si Calderón bebe o no, me interesa como gobierna y las consecuencias de sus actos o de sus omisiones, esto es muy importante, para el país. Tenemos ejemplos de buenos gobernantes bebedores y de malos gobernantes abstemios.
El que Fernández Noroña haya puesto la manta nos da una pista de quienes pueden estar detrás de lo que hasta hoy es un rumor: el supuesto gusto de nuestro presidente por beber. Es la hoy extrema izquierda, si todavía tiene sentido este calificativo, y no estaría quizás desacertado pensar que tras bambalinas esté López Obrador.
Carmen Aristegui comentó la nota en el estilo crítico suyo que la convierte en una voz con la cual se puede disentir, pero que enriquece y asegura pluralidad en los medios, una voz que por ejemplo se atrevió de las primeras en denunciar al Padre Maciel. Hacía su tarea, se pronunció a favor de una aclaración de los Pinos sobre la materia, de forma sí provocadora pero no inmoral. Sin embargo: ¿Tenía un móvil la reportera más allá de realizar su trabajo a su manera?
Sobre la reacción de MVS y su absurdo comunicado se han extendido dos interpretaciones: el que la empresa fue presionada para el despido si no había una disculpa de por medio, por lo que había solicitado tal disculpa, o que reaccionó anticipadamente para no arriesgarse con un gobierno del que necesita que renueve sus concesiones, por lo que incluso le ofreció la cabeza de Aristegui.
Lo que ha sucedido desde el despido, la forma en que creció el escándalo, es lo que demuestra que de cualquier forma es un error de Calderón en tanto en última instancia es el responsable de que en la primera hipótesis la reportera saliera del aire en un acto que nos recuerda tiempos pasados, o en la segunda hipótesis de no impedirlo para evitar en primer lugar ser afectado y para bien claro de la libertad de expresión.
En el primer caso, yo no me quiero imaginar al Presidente ocupado en vengarse del comentario de una reportera, por más incómoda que sea. Quiero suponer que tiene demasiado trabajo para ello. En el segundo, si MVS le quiso vender la salida del aire de Aristegui, no debía haberlo considerado un asunto entre particulares, no es un asunto entre particulares, en tanto debe velar para que en México existan medios de comunicación que trabajen sin coerciones y sean vehículo de todas las ideas.
Calderón no es responsable por quizás beber de más, de ello no hay prueba alguna y más bien hechos que lo desmienten, es responsable por de cualquier manera haber generado la críticas que hoy se le vienen encima y lo desprestigian con la velocidad que permiten el Twitter y el Facebook, como generan en días revueltas en Tunez y Egipto (eso lo debería él tomar en cuenta).
Sobre los demás involucrados sabemos que Aristegui crece en prestigio al grado que se da el lujo, el pasado miércoles de perdonar a quienes la despidieron y ofrece regresar bajo ciertas condiciones. Ella hoy pone sus condiciones.
MVS no ha dejado de asumir su responsabilidad en su reacción, no avala ni el sentir de los miles de indignados ni las declaraciones de la propia reportera de haber sido presionada como empresa. ¿Lo fue o actuó deliberadamente para beneficiarse? ¿Tenemos que creer la versión de la pobre radiodifusora presionada, como dice la reportera? Lo cierto es que también pudo haber querido beneficiarse, aún a costa de perder a una colaboradora exitosa, y quizás sin perderla. Esta es una hipótesis que no he visto que se explore en el análisis. Hay muchas conjeturas pero si MVS regresa a Aristegui a la radio, no será para atraerse al gobierno de enemigo o porque haya reconocido un error (imaginémonos lo que sería en este caso su debilidad frente a sus empleados), sino porque con ello gana, gana al haber probado a qué punto puede afectar al gobierno. Y todo ello quizás con el acuerdo de aquella a la que despidió.
Esta historia no ha terminado y requiere ser estudiada con cuidado.
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